ESCÁNDALO EN BRASIL: BOLSONARO LLAMA HIJO DE PUTA AL PRESIDENTE DE LA CORTE ELECTORAL

09/agosto 2021

Jair Bolsonaro llegó a la presidencia de Brasil luego del golpe de estado judicial que destituyó, el 31 de agosto de 2016, a la Presidenta electa democráticamente Dilma Rousseff, remplazada por una maniobra de la derecha brasileña opusdeista que impuso al vicepresidente Michel Temer en el cargo de mandatario del país amazónico.

Temer, actualmente juzgado y preso por corrupción fue reemplazado, luego de unas cuestionadas elecciones por el evangélico Jair Bolsonaro, enemigo declarado del mayor carnaval del mundo como es el Sambódromo de Río de Janeiro.

El exmilitar Bolsonaro había participado activamente durante la época de la dictadura, en Brasil, donde Dilma Rosseff fue prisionera política de esos militares que asesinaron a miles de brasileños en nombre de Dios y Lula Da Silva fue perseguido por encabezar un movimiento de trabajadores.

Lula Da Silva fue juzgado y condenado a prisión por un juez, hoy destituido y acusado de falsear, bajo intereses ocultos, el proceso amañado para impedir que Lula fuera candidato presidencial contra Bolsonaro y obtuviera una nueva presidencia del Brasil.

Jair Bolsonaro estableció una alianza con Donald Trump, presidente del Ku Kux Klan en los Estados Unidos entre 2017 y 2020; lo cual le permitió al evangélico establecer un régimen similar a la época de la dictadura en la cual participó, como represor, luego del derrocamiento del Presidente Joao Goulart en marzo de 1964; complementando en el llamado Plan Condor de los Estados Unidos que estableció dictaduras en Brasil, Chile (derrocaron al Presidente Mártir Salvador Allende en 1973), Uruguay y Argentina, época en la cual fueron seuestrados, desaparecidos y asesinados cientos de miles de ciudadanos libres y opuestos a esas dictaduras.

Bolsonaro con la prepotencia evangélica dictatorial llama ahora “Hijo de Puta” a  Luis Alberto Barroso, Juez Presidente del Tribunal Electoral de Brasil que adelanta un juicio en su contra por las continuas mentiras que el actual habitante del Palacio de Planalto, sede del gobierno de Brasil, emite continuamente contra los otros poderes del Estado.