DETENIDO EX-PRESIDENTE DE HONDURAS Y SOLICITADO EN EXTRADICIÓN POR EL GOBIERNO Y LA JUSTICIA DE ESTADOS UNIDOS ACUSADO DE NARCOTRAFICANTE
Las autoridades hondureñas capturaron este martes al expresidente Juan Orlando Hernández, quien entregó el cargo a Xiomara Castro de Zelaya, a finales de enero pasado tras ocho años en el poder, luego que Estados Unidos le apoyara y ahora solicita su extradición, para ser juzgado en ese país donde es acusado de tener nexos con el narcotráfico.
El hermano de Hernández, “El Tony” cumple pena de prisión perpetua en Estados Unidos y la pasada semana Geovanny Fuentes Ramírez, a quien el gobierno estadounidense considera socio del ex-presidente hondureño, fue condenado, también, a cadena perpetua por delito de narcotráfico.
Ramírez fue condenado, adicionalmente, a otros 30 años de prisión por posesión ilegal de armas. Además, el tribunal del sur de Nueva York lo obliga a pagar 151,7 millones de dólares por introducir al menos 5.000 kilogramos de cocaína en suelo estadounidense, con el apoyo del expresidente de hondureño.
Su detención fue ordenada por el magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Edwin Francisco Ortez Cruz, quien fue designado por ese tribunal como el “juez natural” para llevar el caso de Hernández.
Poco después de las 02:00 de la tarde, funcionarios de la Policía Nacional de Honduras sacaron a Hernández de su hogar, en Tegucigalpa, y le colocaron las esposas y cadenas en manos y piernas, con adicionalmente un chaleco antibalas para protegerle de las mafias que ofrecen matarle para que no declare quienes son sus cómplices narcotraficantes que involucra a policías y militares hondureños asalariados de la mafia de la droga colombiana y mexicana que hace tránsito en Honduras.
El ex-mandatario fue trasladado en un vehículo blindado a la estación del Escuadrón Los Cobras, en donde se le realizó una revisión médica para posteriormente ser llevado a comparecer ante un juez.
Las autoridades judiciales estadounidenses acusan a Hernández de participar en una “conspiración violenta de narcotráfico para recibir cargamentos de múltiples toneladas de cocaína enviadas a Honduras” desde Colombia, “por rutas aéreas y marítimas”, y para transportar las drogas hacia el oeste de su país, con el objetivo de que siguieran con destino a “la frontera con Guatemala, y finalmente a los EE.UU.”.
En el documento enviado por la Embajada estadounidense, a la Cancillería hondureña, se indica que esta conspiración inició en 2004, cuando era diputado y promovieron junto al gobierno de los Estados Unidos el derrocamiento del Presdente Manuel Zelaya y le remplazaron por el socio de Hernández, también ex-presidente Porfirio Lobo.
La conspiración transportó más de 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a los consumidores estadounidenses, dice el texto, en el que se señala que como parte de este entramado, Hernández habría recibido “millones de dólares por sobornos y ganancias” de parte de múltiples organizaciones de narcotráfico en su país, México y otros lugares.
Como parte de esa conspiración y los millonarios sobornos, según Estados Unidos, el ex-mandatario: “protegió a los narcotraficantes de la investigación, detención y extradición”.
Vale la pena recordar que el gobierno de los Estados Unidos, tanto de Ronald Reagan, Bill Clinton, George Bush, padre e hijo, Barak Obama, Donald Trump y Joe Biden han sido cómplices del tráfico de drogas y armamento proveniente de Colombia con escala aprobada por ellos en la República de Honduras, donde tienen importantes bases militares estadounidenses, en Centro América.
El Coronel norteamericano Oliver North dirigió por órdenes de Ronald Reagan y George Bush, padre, la operación Irán-Contras para derrocar al gobierno de Nicaragua en los años 80. Dicha operación era coordinada por John Negroponte, para ese entonces embajador estadounidense en Honduras y utilizaba ese territorio para hacer las escalas y reabastecimiento de combustible en aeronaves cargadas de droga, provenientes de Colombia, hacia los Estados Unidos, a los fines de financiar la operción terrorista contra la República de Nicaragua.
El caso de Juan Orlando Hernández es el típico pago del gobierno estadounidense a sus lacayos. Otros próximos ex-presidentes están a la cola de espera por similar situación del ex-presidente Hernández.

