PARAMILITARES NAZIS CONTINÚAN ACTUANDO IMPUNEMENTE EN UCRANIA
Cuando el Presidente de Rusia Vladimir Putin se refirió: “hay que desnazificar a Ucrania”, mencionaba que el gobierno de Vladímir Zelenski ampara a grupos paramilitares de corte fascista que rinden culto a Stepán Bandera.
En la actualidad, en Ucrania existe una glorificación del nazismo promovido en los años de la segunda guerra mundial por Stepán Bandera, líder ultranacionalista con una historia sangrienta, que colaboró con las tropas de Adolfo Hitler.
En la Guardia Nacional ucraniana su personal realiza desde el 2018 un polémico saludo neonazi.
El Batallón Azov, socio del Frente Nacional Identitario español, una organización ligada a grupos ultraderechistas y nazis europeos, es nada menos que una organización abiertamente nacional socialista, que participó junto a miembros del partido Pravy Sektor, Sector Derecho, en la terrible matanza perpetrada el 2 de mayo de 2014, durante el asalto a la Casa de los Sindicatos de Odessa donde quemaron vivos a todas las personas que se encontraban en el edificio, también participan en matanzas de población civil y atentados que se suceden en el Donbass.
Sus miembros se declaran abiertamente nazis, ultranacionalistas, homófobos y xenófobos y representan lo peor de esa ideología. Lucen esvásticas e insignias de las SS, aunque su símbolo fetiche es el Wolfsangel, una especie de esvástica sobre fondo amarillo.
El batallón Azov es conocido por haber llevado a cabo algunos actos salvajes, como la quema de personas vivas.
El batallón Azov tiene carácter de organización paramilitar armada y desde 2014 está integrada como unidad de intervención del Ministerio de Asuntos Interiores de Ucrania. Lo integran unos 900 miembros, la mayoría de ellos paramilitares.
Oficiales del ejército de Israel los instruyen en manejo de armamento y los gastos que genera esta unidad son sufragados por el oligarca ucraniano con pasaportes chipriota e israelí Igor Kolomoisky, a la sazón propietario de la red eléctrica del país.

