ESTADOS UNIDOS FRACASA EN SU INTENTO DE EXTORSIONAR A LOS PAÍSES QUE NO SIGUEN SU LÍNEA
La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, invitó a los Ministros de Economía del G20 a boicotear el discurso de Anton Siluanov, Ministro de Finanzas de la Federación de Rusia.
El representante argentino en el encuentro desarrollado en Washington desechó la cancelación y permaneció en su asiento junto otros delegados de distintos países.
Las únicas tres representaciones que abandonaron las deliberaciones fueron la propia Yellen de los Estados Unidos y los ministros de Canadá y el Reino Unido. En la conferencia de prensa, Yellen justificó el limitado éxito del boicot propuesto: “Para retirar a un país de cualquier participación se requiere realmente un nivel de acuerdo muy alto en muchos foros, incluido el G20, y no hubo ese nivel de acuerdo”.
La ofensiva de Washington se relaciona con el sorpresivo fracaso de sus sanciones: a pesar de que se separó a Rusia del sistema SWIFT y se le congelaron reservas en el exterior, el valor del rublo se estabilizó en valores similares a los exhibidos en forma previa a la intervención militar; el gas, el petróleo y el carbón ruso siguen despachándose hacia Europa Occidental; y el Banco Central continúa incrementando sus reservas internacionales. Durante la última semana sumó 1.700 millones de dólares, alcanzando la suma de 611.100 millones. Esa es la razón por la que el 13 de abril la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, adelantó el pedido de exclusión de Vladimir Putin de la próxima cumbre del G20, a realizarse entre el 15 y el 16 de noviembre próximos en Bali. Para reforzar la presión, la titular del Tesoro mantuvo el último martes una reunión con el ministro de Finanzas de la República de Indonesia, Sri Mulyani Indrawati, a quien le exigió supresión del Presidente ruso de la lista de invitados para noviembre, asunto que no tuvo respuesta agradable para Washington.
El novelista Henry Miller deslizó, poco tiempo antes de su fallecimiento, una duda que inquieta de forma punzante a los analistas internacionales: “Mi única duda es saber si Estados Unidos acabará con el mundo, o si el mundo va a acabar con Estados Unidos”.

