¿Cumbre o injerencia?
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, periodista y analista político Alberto Aranguibel.
Por: Alberto Aranguibel B.
Salvo el muy puntual caso de la guerra de Ucrania, convertido en punta de lanza de los intereses geoestratégicos de Estados Unidos en Europa, ninguna de las naciones involucradas en los más de treinta conflictos que actualmente existen en el mundo son objeto de reuniones multilaterales para buscarles soluciones pactadas por las naciones, porque ello representaría una flagrante violación del derecho internacional y de la soberanía de los pueblos en conflicto.
¿Pero, qué necesidad hay de una cumbre de países para discutir asuntos políticos internos de un país como Venezuela en el que no hay ninguna guerra, sino una situación de confrontación de sectores ideológicamente opuestos, como los hay con la más perfecta naturalidad en todos los países del mundo?
Una reunión como la convocada con la mejor buena fe por el presidente Petro (por lo cual cuenta con el visto bueno del gobierno de Venezuela) tendría que ser entendida como una completa irregularidad, sino una violación del principio de soberanía. Solo que, en este caso, la irregularidad es producto de otra irregularidad.
Fue la inepta oposición venezolana la que violentó el sagrado principio de la soberanía nacional, al trasladar hacia el exterior su desespero por hacerse del poder a como diera lugar, convocando a la comunidad internacional para que fuera ella la que viniera a resolver lo que no pudo jamás llevar a cabo la derecha a través de los medios democráticos contemplados en la constitución bolivariana, abriéndole así la puerta a la injerencia internacional en nuestro territorio, que hoy se expresa no solo en términos de intromisión en nuestros asuntos políticos sino en un claro irrespeto al gentilicio venezolano y a la memoria de nuestros libertadores.
Por ese daño causado a la imagen de nuestro país en buena parte del mundo, y en procura de superar definitivamente las infamias sembradas en la opinión pública internacional contra nuestra democracia, es que hoy aparece no solo como necesario, sino como pertinente y oportuno, el concurso de esa comunidad internacional que en algún momento fue presa de las guerras de difamación y de descrédito orquestadas por la derecha contra nuestro país violando el derecho de nuestro pueblo a su independencia y su soberanía.
Con el diálogo en Colombia se abre un nuevo compás de superación de la lucha por la recuperación económica que depende del levantamiento de las arbitrarias e ilegales sanciones que hoy agobian a nuestra economía. Pero muy fundamentalmente de avance en la recuperación y consolidación de nuestra independencia, tan afectada como está hoy por el antipatriótico e irresponsable accionar de la fracasada oposición venezolana.
@SoyAranguibel

