COREA CONMEMORA EL 70° ANIVERSARIO DEL FIN DE LA GUERRA Y LA DERROTA IGNOMINIOSA DE ESTADOS UNIDOS POR PRIMERA VEZ EN SU HISTORIA

24/julio 2023

Estados Unidos y sus anécdotas en la Guerra coreana:

En la guerra coreana entre junio de 1950 a julio de 1953, Estados Unidos sufrió la derrota ignominiosa por primera vez en su historia. Ni los generales norteamericanos que alardeaban de brillantes méritos podían evitar un destino trágico.

General prisionero: vergüenza norteamericana a la vista del mundo William F. Dean, Comandante de la división de infantería No.24 de EE.UU. se consideraba un general de gran capacidad con brillante trayectoria, y su división ampliamente reconocida ya desde antes de la II Guerra Mundial ostentaba “proezas militares” inapreciables. Fue la razón que EE.UU. afirmaba que la presencia de aquella división en el frente cambiaría de forma favorable la situación de la guerra coreana.

Sin embargo, esta división “siempre victoriosa” fue aniquilada en Taejon y nadie conocía el paradero su comandante. Estados Unidos que temía más que pérdidas militares los daños políticos que ocasionaría la desaparición del jefe de división, bombardeó indiscriminadamente la zona de Taejon con el objetivo vil de hacer desaparecer para siempre hasta el cadáver de su general que se suponía muerto, para luego publicar que Dean “ha caído heroicamente en el combate como soldado de América”.

Pero la verdad fue que el G/D. Dean deambulaba por los montes por más de un mes y fue capturado por un soldado del Ejército Popular de Corea en un lugar cercano de Taejon, vestido de uniforme de soldado y comiendo dos papas crudas robadas.

Dean quien confesó que el día de su captura ha sido el segundo día más dichoso en su vida, dijo: “Es natural que un ejército débil se rinda ante uno más fuerte.”

Se hizo añicos el sueño de “armisticio honroso”.

Mientras negociaba el armisticio, Estados Unidos intentó lograr un “armisticio honroso” apoyándose de la superioridad aérea y técnica de sus fuerzas militares. Para tal fin depositó gran expectativa en la operación “Nueva Ofensiva”. También frustrada, en abril de 1953 tuvo que proponer el reinicio de negociaciones para la “paz”, sin embargo a espaldas concentró muchas tropas en el frente y perpetró bombardeos despiadados sobre la retaguardia de la República Popular Democrática de Corea con aviones y buques.

Pero, frente a la respuesta del Ejército Popular de Corea con fuertes ofensivas, el comandante en jefe Clark, muy atemorizado, convocó urgente reunión estratégica donde dijo: “Tenemos que tomar el tren expreso rumbo a la firma del armisticio”, y envió un telegrama urgente a Washington con sugerencia de aceptar todos los requerimientos de la parte coreana.

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El Presidente norteamericano Eisenhower no tuvo otra opción que aceptarlo.

Durante la sesión No.158 de negociaciones de armisticio, el representante titular de la parte norteamericana respondió en tono desalentado “Sí, acepto” a todas las demandas de la parte coreana.

Alarido de los derrotados.

Una revista norteamericana escribió así sobre la derrota norteamericana: “La pérdida de las tropas norteamericanas supera el doble de la suma de las sufridas en las cinco grandes guerras antecedentes; la guerra de la independencia, la de 1812, las con México, España y Filipinas”.

MacArthur confesó: “la Guerra coreana fue una clara y evidente fracaso”, “desde la fundación del país hasta la fecha no hubo un momento que el prestigio de Estados Unidos ha caído por los suelos como ahora”.

Clark; “guerra sin victoria es un término que no conoce la historia de Estados Unidos”, pero “con la guerra coreana del destino del país y de mi propio se ha hecho añicos”.

A los 59 minutos de la firma del Armisticio el presidente norteamericano Eisenhower dijo en público que la guerra “ha sido muy costosa. El resultado es trágico e hiriente”.

Lágrimas del General Mark W. Clark

Según la confesión de Clark, tercer comandante en jefe de “las tropas de la ONU”, él ha sido el primer comandante que firmó un armisticio de una guerra perdida. Su madre así recordó del estado físico del hijo que regresó de la guerra coreana: “No se veían ni una pizca de aquel ímpetu ni aire imponente de antes. En su cara solo se veían dos chorros de lágrimas”.

Artículo enviado por la Embajada de la República Popular Democrática de Corea en Caracas