JUAN LATINO
Publicamos artículo de opinión que envía nuestro colaborador y articulista Domingo Alberto Rangel M.
Por: Domingo Alberto Rangel Mantilla
*Juan Latino*, también conocido como *Juan de Sessa* (Cabra, c. 1518 – 1594<1597 Granada) fue un poeta y humanista del Renacimiento español. Se le puede considerar la primera persona negra que recibió estudios universitarios en Europa y que alcanzó una cátedra; ésta la tuvo de Gramática y Lengua Latina en la Universidad de Granada.
Juan de Sessa nació en Cabra sobre *1518*, hijo de una esclava negra africana. Se sabe con certeza que pasó su infancia como esclavo al servicio de un grande de España. Su acérrimo enemigo literario, *León Roque de Santiago*, aseguró que era hijo natural de Luis Fernández de Córdoba y Zúñiga, y por tanto medio-hermano de Gonzalo.
El *2 de febrero de 1546* obtuvo el título de *Bachiller en Filosofía*. Se enamoró de una de sus alumnas a la que daba clases de música, la joven noble *Ana de Carleval*, dama distinguida hija de un veinticuatro (administrador del Ducado de Sessa). El caso es que la inusual relación interracial fructificó y el casamiento tuvo lugar entre 1547 y 1548, el matrimonio tuvo cuatro hijos.
El dramaturgo sevillano, *Diego Jiménez de Enciso*, compuso sobre él y sus amores con su alumna y futura esposa blanca, llamada: Juan Latino.
En *1556* alcanzó el grado de licenciado universitario y el *31 de diciembre de 1556* recibió en la Universidad de Granada para regirla, de Pedro Guerrero, arzobispo de Granada, la cátedra de Gramática y de Lengua Latina de la Catedral, cargo que desempeñó durante veinte años.
Retirado de la docencia en 1586, fallecido entre 1594 y 1597, fue enterrado en la iglesia de Santa Ana, donde también lo serían su esposa y descendientes.
*La aportación de España a América: Universidad y Medicina, las dos prioridades principales*
La educación estaba diseñada para todos los habitantes, españoles, criollos y nativos.
La *Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino* tuvo el honor de ser la primera universidad de América.
Cuando en *1636* se fundó la Universidad de Harvard en la colonia inglesa de Massachusetts, la primera institución universitaria en Norteamérica, ya había diez en la América española. Portugal nunca fundó una en Brasil. Tampoco lo hicieron Francia y Holanda. La gran diferencia entre el modelo colonial español y el resto es que la monarquía española tuvo una idea de sistema educativo completo y europeo para los nativos, los criollos y los españoles que habitaban las tierras del nuevo mundo.
Las universidades fundadas en América siguieron el modelo de las españolas bajo el patronato real y las órdenes religiosas, como las de Salamanca (1218), Valladolid (1241) y Alcalá de Henares (1499).
Algunas universidades tenían cátedra de lengua indígena, ya que era obligatorio para los religiosos que ejercían la enseñanza en las Indias.
La primera universidad se fundó en Santo Domingo el año 1538. Fue la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, clausurada en 1824, tres años después de la independencia. La última fue la Real Universidad de Guadalajara, en México, en 1792. En total fueron *23 universidades*, creadas entre el siglo XVI y el XVIII. Además, en Filipinas se crearon otras dos.
Entre todas las enseñanzas pioneras que se impartieron en esas universidades en comparación con las creadas por Reino Unido en Norteamérica, destacó la medicina.
Mientras en otros modelos coloniales era una enseñanza clínica, por la práctica, en la América española los estudios estaban reglados y equiparados a los que se realizaban en la metrópoli.
La cátedra de educación médica fue la de Prima de Medicina creada por *Alfonso X* en 1252 en la Universidad de Salamanca, que dio lugar a las Vísperas, Método y Anatomía.
Ese sistema se llevó a las Indias, donde permitió la construcción de una red de hospitales desde fecha muy temprana.
Los Reyes Católicos encomendaron en *1503* a Nicolás de Ovando, gobernador de La Española (República de Santo Domingo en la actualidad) «construir un hospital en cada pueblo» donde se «acojan y curen así los cristianos como los indios».
Esa sensibilidad hacia los nativos no era solo el resultado de la fe religiosa, sino del auge de la cultura y ciencia españolas en el siglo XVI.
El resultado fue que *entre 1500 y 1550 se crearon 25 grandes hospitales*, y muchos más pequeños.
Ese crecimiento convirtió la profesión médica en América como algo atractivo, pero que necesitaba una regulación para evitar el intrusismo y los chamanes.
Así, en *1563* se exigió que para ejercer la medicina en América se tuviera el título universitario y, además, dos años de prácticas, como ahora.
Siete años después ya existía el Protomedicato; es decir, que los americanos podían graduarse en sus universidades y ejercer.
Las cátedras de medicina proliferaron entonces en las Universidades Mayores, convirtiendo a sus ciudades en lugar de progreso y generación de una burguesía.
*Sin distinción racial*
*Felipe V* no permitió la distinción racial que exigieron los médicos de Lima, quienes querían que se negase a los mulatos obtener el grado académico.
Las disputas entre médicos fueron habituales, utilizando el aspecto racial para la discriminación mutua.
Esto no impidió que *José Manuel Valdés*, “pardo”, e *Hipólito Unanue*, criollo, alcanzaran el rango de médicos de cámara.
México y Cuba fueron las dos colonias donde se crearon más hospitales. Tan solo en el siglo XVI se levantaron 210 instituciones hospitalarias en Nueva España, mientras que en Cuba, en la que se volcó la metrópoli de forma tardía, se construyeron 135 en el siglo XIX.
Durante esos quinientos años no importó el número de población, sino su disgregación y el servicio sanitario; de hecho existieron estudios médicos sin estudiantes en Guatemala, por ejemplo, y recursos hospitalarios en todo el territorio.
Las cifras no engañan. 150.000 licenciados salieron de las universidades españolas en América desde el siglo XVI hasta la independencia de las colonias.
A finales del siglo XVI entraron en Nueva España alrededor de *30.000 libros*. El estudio de las ciencias, letras y artes que llevaron aquellas universidades colocaron a la Ciudad de México y a Lima a nivel europeo.
El resultado es que España creó más bienes culturales reconocidos como Patrimonio de la Humanidad, más ciencia y desarrollo económico y social en su imperio que ningún otro país europeo de las edades moderna y contemporánea.

