ATAQUE MILITAR, PETRÓLEO Y BRICS
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.
Por Leopoldo Puchi
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela trasciende el ámbito local. Ha profundizado una fractura en el avance hacia un orden multipolar, al colocar de facto las reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo, fuera del alcance efectivo de alianzas como los Brics y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
LA OPEP
Al perder el Estado venezolano, por medio de una intervención militar, el control efectivo sobre su principal recurso natural, se debilita estructuralmente la OPEP. Más allá de su permanencia formal, uno de sus miembros fundadores ya no puede tomar decisiones sobre cuotas de producción, volúmenes y destino de exportaciones, políticas petroleras o estrategias de precios. Estas decisiones, en la práctica, pasan a ser dictadas por Estados Unidos, un país consumidor y no miembro de la organización.
KASÁN
Nicolás Maduro llegó a Kazán un martes de octubre de 2024 para participar en la cumbre de los Brics. Llegaba con la expectativa de impulsar la adhesión de Venezuela como asociado. Medios y fuentes diplomáticas anunciaban un consenso: Vladimir Putin empujaba la aprobación, los emisarios de Xi Jinping daban su apoyo; Narendra Modi, de India, y Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica, se sumaban. Sin embargo, el veto de Brasil cerró la puerta y postergó una decisión de alcance estratégico.
LOS BRICS
Aquella decisión, marcada por las divisiones latinoamericanas y la falta de visión de los protagonistas de la multipolaridad, se diluyó rápidamente. Hoy, tras el ataque militar estadounidense contra Venezuela, lo ocurrido adquiere otro significado.
Es probable que una decisión distinta hubiera influido en los hechos recientes. Tal vez la adhesión de Venezuela a los BRICS habría servido, al menos, como una coraza política, simbólica o geoeconómica. El país atravesaba una situación frágil y necesitaba respaldo y acompañamiento. Cuando los Estados portadores de un proyecto de alcance histórico no se protegen entre sí, terminan deshaciéndose sin darse cuenta.
LATINOAMÉRICA
La respuesta de América Latina ante el ataque de Trump a Venezuela deja al descubierto un problema más profundo. La región volvió a mostrar su incapacidad para responder de manera coordinada. Predominaron los silencios calculados y el temor a enfrentar costos políticos frente a Estados Unidos. En consecuencia, América Latina aparece desarticulada, sin voz propia y sin capacidad de incidencia.
CHINA
El viernes 2 de enero, horas antes del ataque a Venezuela, un enviado especial de Xi Jinping, de muy alto nivel, llegó a Caracas y se reunió con el presidente venezolano para avanzar en acuerdos económicos que posiblemente incluían la sustitución del dólar en el pago del petróleo y nuevas inversiones en el sector.
En ese contexto, la intervención militar estadounidense no puede leerse solo como un acto de fuerza en el hemisferio occidental. China ha resultado afectada por la interrupción forzada de la libertad de navegación de buques petroleros rumbo a sus refinerías y por los intentos de frenar la comercialización de sus productos en Venezuela.
Para Venezuela, el intercambio petrolero con China estuvo orientado a la diversificación y al acceso a créditos. El aumento de los envíos respondió al contexto de sanciones, aun cuando implicaba menores ganancias debido a los riesgos para los traders y a la distancia.
MENSAJE
La neutralización de un aliado estratégico envía un mensaje sobre las dificultades que enfrenta China para colocar un escudo frente a las agresiones estadounidenses.
Hasta ahora, China ha buscado subrayar el contraste entre su enfoque cooperativo y el intervencionismo de Washington, pero el ataque a Venezuela indica que esa política tiene un límite y obliga a reflexionar sobre si Pekín pudo hacer más, y a tiempo, para evitar que las reservas de petróleo venezolano pasaran al control directo estadounidense.
RUSIA
La ofensiva estadounidense también impacta a Rusia más allá del plano bilateral. Moscú ha mantenido durante años una relación estrecha con Caracas, basada en cooperación militar, financiera y energética. Lo ocurrido pone en riesgo inversiones y deja al descubierto las dificultades de sostener aliados estratégicos fuera de su entorno inmediato, en un escenario marcado por la guerra en Ucrania.
Sobre el plano militar, el embajador ruso informó que Venezuela sí contaba con los medios suficientes para infligir daños significativos al atacante, pero que el hecho de que no se haya producido ‘incumbe a los responsables de garantizar la seguridad de su país y de su presidente’.
ANACRONISMO
Ciertamente, la existencia de esferas de influencia es una realidad, pero su naturaleza ha venido cambiando. Los países tienen derecho a mantener relaciones simultáneas con múltiples actores, más allá de la cercanía geográfica.
La idea de la Casa Blanca de que el hemisferio es “su” hemisferio constituye un anacronismo que deriva en crímenes de agresión como el ocurrido el 3 de enero. Pero el mundo evoluciona en otra dirección y, tarde o temprano, es muy probable que prevalezca una multilateralidad basada en la cooperación.
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