DOCTRINA DONROE: PROTECCIÓN DEL HEMISFERIO Y FUENTE DE CONFLICTOS
Después del ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, así como de las amenazas hacia otros países de la región, queda claro que Estados Unidos se comunica con los países del hemisferio occidental con el lenguaje del siglo XIX en su versión actualizada: la ‘Doctrina Donroe’.
El término es una combinación del nombre de pila de Trump y la célebre Doctrina Monroe, el conjunto de políticas establecidas en 1823 por el entonces presidente James Monroe con el propósito original de impedir que potencias europeas intervinieran en el hemisferio occidental. El presidente Theodore Roosevelt consolidó esa doctrina mediante su corolario de 1904, que justificaba la intervención estadounidense en naciones del hemisferio occidental para ‘mantener fuera a los europeos’.
A Trump parece haberle gustado la idea, ya que desde la captura del Presidente Nicolás Maduro se ha referido a ella varias veces. ‘La Doctrina Monroe es un gran asunto, pero la hemos superado mucho, muchísimo. Ahora la llaman Doctrina Donroe’, declaró en su conferencia de prensa del 3 de enero, prometiendo que Washington ‘ya no olvidará’ los principios de ese documento.
– ¿En qué se basa la ‘Doctrina Donroe’?
La nueva doctrina de Trump se basa en la premisa de que Estados Unidos es la mayor potencia del hemisferio occidental y, por lo tanto, tiene la capacidad y el derecho de dictar cómo deben funcionar las cosas en la región.
‘El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado’, afirmó Trump en la misma conferencia. Más tarde, el Departamento de Estado publicó una fotografía de Trump con la inscripción ‘Este es nuestro hemisferio’, agregando que el presidente estadounidense ‘no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada’.
Las ideas de dominio en la región fueron reflejadas oficialmente por la Casa Blanca en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre pasado.
El documento menciona un ‘Corolario Trump a la Doctrina Monroe’, que establece que Washington ejercerá su influencia política, económica y militar en todo el hemisferio occidental.
En la sección se refleja el deseo de la administración estadounidense de reducir cualquier presencia extranjera de potencias extrarregionales. ‘Queremos un hemisferio que permanezca libre de incursiones hostiles o del control de activos claves, y que apoye cadenas de suministro críticas; además, queremos asegurar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas claves’, se afirma en la estrategia.
Sin embargo, estas ambiciones podrían no jugar a favor de Washington, según los expertos.
– Nostalgia infundada y riesgo de conflictos
Al referirse nostálgicamente a la Doctrina Monroe y argumentar su eficacia, los funcionarios estadounidenses consideran que su efectividad está comprobada, pasando por alto los problemas que ha creado para Estados Unidos, señala Brandan P. Buck, investigador de política exterior en el Cato Institute y ex-oficial de inteligencia estadounidense.
En un reciente artículo recuerda que desde Herbert Hoover y su famosa ‘gira de buena voluntad’ por América Latina, hasta la ‘Política del Buen Vecino’ de Franklin Delano Roosevelt, Estados Unidos finalmente aprendió que la intervención militar en su cercano extranjero no era la mejor idea.
‘Entre el alarde actual se pierde el hecho de que muchos de los que llevaron a cabo políticas intervencionistas estadounidenses luego las consideraron errores. Sería prudente escuchar su experiencia, en lugar de dejarse llevar por una nostalgia infundada’, señala el experto.
Añade que, con la línea actual, los riesgos de involucrarse en un conflicto regional aumentan para Washington. ‘Mientras la administración Trump mantenga objetivos maximalistas en Venezuela y una visión ambiciosa y sin restricciones sobre su papel en el hemisferio occidental, seguirá creando y respondiendo a incentivos para enredos innecesarios y poco productivos’, apunta.
El analista considera prudente que la administración ‘se resista a una política exterior basada en la nostalgia’.
– ‘Quienes la llevaron a cabo dejaron claras sus opiniones: el imperialismo, incluso en el hemisferio occidental, fue un error’, concluyó.
– Receta para el aumento de la tensión regional y el descontento
Por su parte, el profesor Stephen Walt, de la Universidad de Harvard, señala que la ‘Doctrina Donroe’ no consiste en prevenir la intervención militar de otras potencias en el hemisferio occidental, sino exclusivamente en establecer su propia hegemonía.
‘No es de eso que hablan Trump y su equipo, porque ninguna gran potencia tiene actualmente un papel militar significativo en el hemisferio occidental, ni está tratando de establecerlo. En cambio, como dejó claro la Estrategia de Seguridad Nacional, la administración Trump quiere obligar a tantos vecinos como sea posible a hacer lo que ella les indique sobre cualquier asunto que surja’, apunta en un artículo para Foreign Policy.
El experto indica que la Casa Blanca pretende controlar la política económica de sus vecinos y vetar aquellas medidas que podrían ser económicamente beneficiosas para esos países o para naciones como China.
En la nueva estrategia de seguridad nacional se establece la intención de ‘inducir a los países a rechazar la asistencia’ de otros Estados que ofrecen ‘bajos costos y menos trabas regulatorias’.
‘Porque la administración Trump es depredadora, y generalmente se opone a la ayuda exterior y quiere la mayor parte de los beneficios en todas sus relaciones bilaterales, debe recurrir a amenazas para conseguir lo que quiere y no a la generosidad. El problema es que si Estados Unidos insiste en interferir en las economías de sus vecinos de esta manera, entonces se vuelve responsable de las condiciones económicas allí existentes’, señala Walt.
Agrega que al imponer prohibiciones, Washington no ofrece alternativas. Si el equipo de Trump dice a los países latinoamericanos que no pueden comprar productos chinos, que a veces son más baratos y mejores que los estadounidenses, los consumidores estarán descontentos, afirma el analista.
Además, si Estados Unidos exige a los gobiernos locales que renuncien a inversiones extranjeras, como las chinas, que podrían mejorar la infraestructura o generar otras oportunidades, Washington tendrá que proporcionarlas, o de lo contrario será acusado de mantener a la región en la pobreza.
– ‘Súmenle a esto la inclinación de la administración a culpar de los problemas de Estados Unidos a los migrantes y refugiados de la región, y su firme compromiso de deportar a tantos como sea posible, y tienen una receta no para una hegemonía estable, sino para un creciente antiamericanismo e inestabilidad regional’, advierte el experto.
‘Tratar de gobernar el hemisferio occidental apuntando con un arma no funcionará mejor en el futuro que en el pasado. El asesor de Trump, Stephen Miller, cree que una de las ‘leyes de hierro de la historia’ es que el mundo está gobernado por la fuerza; la ‘ley de hierro’ que omitió es que los líderes que piensan que la fuerza lo es todo, inevitablemente hacen muchas tonterías’, concluyó Walt.
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