EL EVANGELISMO PETROLERO
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.
Por: Leopoldo Puchi
A finales de la década de 1930, el joven Nelson Rockefeller remonta el río Orinoco a bordo de una embarcación de la Standard Oil. En su avance, combina la búsqueda de activos petroleros y la recolección de arte indígena que terminará en las salas de Nueva York.
Casi un siglo después, en marzo de este año, otro emisario, el reverendo Ramiro Peña, aterriza en Caracas y sube a la tarima del Poliedro, ante miles de fieles, en el marco de la Misión Diplomática de la Fe de la Casa Blanca. No es un magnate, pero forma parte de un ecosistema religioso vinculado al universo petrolero con base en Texas, que, bajo la administración de Donald Trump, busca proyectarse en Venezuela.
DIPLOMACIA PARALELA
Aunque con perfiles distintos, entre ambos viajes puede trazarse una continuidad: la convergencia entre petróleo, poder y evangelización. Mientras las grandes compañías buscan el control del crudo venezolano, una diplomacia paralela de carácter religioso prepara el terreno para la captación espiritual de sectores de la población.
Tal vez se trata de una reedición, bajo nuevas formas, de experiencias “misioneras” como las Nuevas Tribus, o de algo más ambicioso, una articulación sistemática y de masas entre fe, petróleo y poder.
FE Y PETRÓLEO
Si Rockefeller encarnaba el protestantismo modernizador del gran capital, la Misión de la Fe de la Casa Blanca representa una corriente más militante y conservadora.
Como muestra Darren Dochuk en su libro Ungidos con petróleo, la explotación de los hidrocarburos ha sido concebida por el evangelismo conservador como una misión divina, que convierte la extracción del petróleo en una forma de legitimación moral del poder económico.
BOOM PETROLERO
En Venezuela, esa articulación entre fe y petróleo no es nueva. Puede sostenerse que el evangelismo llegó de la mano del propio boom petrolero. Hasta comienzos del siglo XX, el país era casi exclusivamente católico; pero a partir de 1914, con la irrupción de las grandes compañías extranjeras en el Lago de Maracaibo y el oriente del país, comenzaron a instalarse misiones protestantes vinculadas a redes estadounidenses.
ROCKEFELLER
Aquella primera oleada no fue homogénea. Por un lado, la corriente asociada a la familia Rockefeller, más liberal, filantrópica y modernizadora, acompañó la expansión del capital con una ética del progreso y del “evangelio social”, sin centrarse en la creación de iglesias.
Por otro, una vertiente distinta impulsó un evangelismo más militante, basado en la conversión individual, la lectura bíblica y una visión orientada a establecer congregaciones de creyentes. Con el tiempo, esos núcleos evangélicos echarían raíces en sectores sociales progresivamente abandonados por la Iglesia católica.
EVANGELISMO SIONISTA
En la actualidad, la corriente conocida como evangelismo sionista ha ganado influencia en la órbita de Donald Trump. Son sectores que interpretan la geopolítica como parte de un designio divino. Así, el apoyo al Estado de Israel, la apropiación por Estados Unidos de recursos estratégicos y la lucha contra gobiernos considerados ‘enemigos bíblicos´ forman parte de una misma dimensión religiosa.
BRASIL
En países como Brasil, numerosas iglesias evangélicas se han convertido en plataformas políticas. Durante el ascenso de Jair Bolsonaro, su apoyo fue clave para articular un discurso que combinaba valores religiosos, seguridad, anticomunismo y defensa del libre mercado.
CRUZADAS
Esta dimensión adquiere una expresión más explícita en torno al conflicto con Irán. Figuras del aparato militar estadounidense interpretan la confrontación en términos de una cruzada religiosa y mezclan lenguaje geopolítico con referencias teológicas que presentan la guerra como ‘voluntad divina’.
ORINOCO
Desde aquel Orinoco que navegó Rockefeller hasta la guerra contra Irán, se configura un mismo esquema de fe, petróleo y geopolítica. La Diplomacia de la Fe desplegada hacia Venezuela no es sino un complemento suave del ataque militar del 3 de enero.
En ese marco, el control de los recursos energéticos y la dimensión espiritual no solo se entrelazan, sino que operan como partes de una misma lógica de poder.
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