ES UN CONFLICTO ENTRE ESTADOS

08/junio 2026

Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.

Por Leopoldo Puchi

El pasado miércoles, desde un avión militar estadounidense, descendió el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Las imágenes son difundidas de inmediato por agencias internacionales y redes sociales. A primera vista, se presenta como una visita protocolar. Pero Caine no es un visitante cualquiera: fue el jefe de la operación militar contra Venezuela del pasado 3 de enero.

EL MISMO GENERAL

En el momento en que llega Caine, la principal figura ejecutiva del país se encontraba fuera del territorio en una visita oficial a India. La coincidencia introduce un elemento político difícil de ignorar: la ausencia simultánea de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y la presencia del principal jefe militar estadounidense en territorio venezolano.

OBJETIVO DE GUERRA

Para comprender lo que ocurre es útil partir de las definiciones clásicas de la guerra, que sitúan como objetivo de una acción bélica el quebrantamiento de la voluntad política de otro Estado y la reducción de su capacidad de actuar soberanamente. Desde esta perspectiva, las acciones emprendidas por Estados Unidos en Venezuela han cumplido la función de infligir una derrota al ejército venezolano y privar al país de uno de sus pilares institucionales mediante la toma como prisionero de su jefe de Estado.

EL JEFE DE ESTADO

El jefe de Estado no es únicamente una persona: forma parte del esqueleto jurídico y político del Estado. Su privación de libertad por una potencia extranjera no puede interpretarse como un acto individual, porque sus efectos alcanzan toda la estructura de decisión del país que representa. Al privar a un país de su jefe de Estado se altera el funcionamiento ordinario del poder político, que pasa a operar en condiciones excepcionales.

PRECEDENTES

En la historia abundan precedentes. La captura de reyes en Europa medieval, el traslado forzoso de líderes en guerras coloniales o la eliminación de jefes de Estado en el siglo XX no fueron episodios marginales: fueron mecanismos de conquista y reordenamiento del poder. Cambiar al individuo ha sido históricamente una forma de someter un Estado.

LA COBERTURA PENAL

Aunque inicialmente ambas acciones del ejército de Estados Unidos fueron justificadas bajo la narrativa de la lucha contra el narcotráfico o delitos individuales, la magnitud de sus consecuencias excede ampliamente el ámbito penal. El encarcelamiento de un jefe de Estado extranjero difícilmente puede interpretarse como una medida judicial, ya que tiene efectos políticos y estratégicos sobre la estructura del Estado.

LA SOBERANÍA

Desde esta perspectiva, el problema no puede reducirse a una campaña de solidaridad personal, ni a consignas de simpatía política, ni tampoco a la defensa jurídica rutinaria en tribunales. Incluso quienes consideran que Nicolás Maduro merece ser juzgado deberían preguntarse si una potencia extranjera posee el derecho de privar de libertad al jefe de Estado de otro país.

Del mismo modo, quienes reclaman su liberación por razones humanitarias deben reconocer que el asunto trasciende la dimensión individual y se inscribe en el terreno de la soberanía estatal.

LITIGIO ENTRE ESTADOS

Lo que está en juego no es solo la suerte de una persona, sino la relación entre dos países. No es un caso penal, sino un conflicto entre Estados. La verdadera cuestión es si un Estado puede emplear la fuerza militar contra otro país y privar de libertad a sus máximas autoridades como instrumentos para imponer su voluntad política.

ESTRATEGIA JURÍDICA

Por esta razón, corresponde a los poderes públicos y a organizaciones de la sociedad articular una estrategia jurídica internacional ante los organismos competentes. Ante la Corte Internacional de Justicia puede plantearse la responsabilidad de Estados Unidos por el uso ilegítimo de la fuerza y la violación de la soberanía. Paralelamente, ante la Corte Penal Internacional, la responsabilidad penal individual por crímenes internacionales de quienes participaron en la planificación o ejecución de las operaciones.

DIMENSIÓN PSICOLÓGICA

En toda confrontación militar, como la que adelanta Estados Unidos contra Venezuela, existe una dimensión psicológica. El despliegue naval en el Caribe, los ejercicios militares y la presencia del general Caine en suelo venezolano se inscriben en esa lógica. También lo hace el mantenimiento de Nicolás Maduro bajo privación de libertad como mensaje disuasivo para el continente.

LA LÓGICA DEL CONFLICTO

La llegada del general estadounidense a suelo venezolano, el ataque militar que precedió ese escenario y la privación de libertad del jefe de Estado no son hechos separados, sino momentos de una misma dinámica. En la lógica clásica de la guerra, ese conjunto de acciones apunta a un objetivo: quebrar la voluntad política del Estado. Es en ese marco donde los hechos adquieren coherencia, más allá de una lectura penal o individual, como parte de un intento de Estados Unidos por imponer su voluntad sobre Venezuela.

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