37 PERSONAS MURIERON EN INTENTO DE SALTAR EL MURO ENTRE MARRUECOS Y LA COLONIA ESPAÑOLA DE MELILLA

26/junio 2022

Se elevan a 37 los migrantes muertos en el intento de saltar el muro entre Marruecos y la colonia española de Melilla, en el norte de África se ha producido este viernes 24 de junio. Más de 150 han resultado heridos de gravedad en una operación conjunta entre la gendarmería marroquí y la policía española.

Las cifras son provisionales porque hay muchos heridos graves, pero al menos treintena personas murieron tratando de saltar la valla que separa Nador de Melilla. A la espera de la investigación que reclaman las ONGs españolas y marroquíes, no sabemos cómo murieron, pero las imágenes de heridos y detenidos amontonados en un solar, rodeados por policías del país vecino, que solo se acercan a sus cuerpos inermes para propinarles un golpe adicional, producen un escalofrío moral. Hay asimismo imágenes, en el lado español, de devoluciones en caliente, violentas e ilegales, y de golpes propinados por la policía marroquí a los pocos que habían conseguido cruzar la frontera. No hay duda, en definitiva, acerca de la inhumanidad, el desprecio por la vida y la complicidad de las respectivas fuerzas de seguridad; ni de su responsabilidad criminal.

Las cifras y las imágenes son escandalosas. Pero no menos lo son las declaraciones del presidente Pedro Sánchez, quien ha elogiado a la policía marroquí por su extraordinaria actuación y ha calificado la operación de bien resuelta.

Sánchez no expresó una sola palabra sobre las víctimas o sus familias, ni la menor alusión a una investigación; ni una sombra de luto por la pérdida de vidas humanas.

La violencia de las imágenes que son las de un matadero nazi queda cínicamente absorbida en esta descripción administrativa: una operación bien resuelta; que deshumaniza aún más a esos cientos de seres humanos que buscaban una vida mejor en Europa y a los que una valla, la represión y la muerte han convertido en una plaga de langostas felizmente combatida y vencida. Las declaraciones de Pedro Sánchez, y las políticas subyacentes, se alinean sin la menor diferencia con las de la ultraderecha racista y xenófoba cuyo fantasma agita el Partido Spcialista Obrero Español en campaña cuando se trata de pedir el voto.

Pero estas declaraciones, de una insensibilidad pavorosa, son, por así decirlo, de obediencia debida. Eso es lo peor. Está hablando el hombre de Estado que hace apenas tres meses entregó al pueblo saharaui y erosionó las relaciones con Argelia, abandonando además el marco establecido por las Naciones Unidas, para contentar a Marruecos. Ahora sabemos de qué se trata.

La cuestión de qué ganaba España con ese disparate histórico quedó terriblemente clara la noche pasada: 30 humanos muertos a los que se ha impedido para siempre entrar España. Marruecos defenderá las fronteras sin reparar en medios ni en muertos y Pedro Sánchez se lo agradecerá, tal y como está acordado. El Gobierno más progresista de la historia ha abandonado al pueblo saharaui a cambio de que Marruecos mate migrantes en su lugar. Ha sacrificado, es decir vidas y principios al mismo tiempo y de una sola vez.

 

Según la organización Caminando Fronteras, en el muro de Berlín murieron 140 personas en veintiséis años. En un solo día han muerto al menos 37 personas en esa muro que separa a Marruecos de Melilla a levantar levantar por José María Aznar y que José Luís Rodríguez Zapatero erizó de pinchos. Solo en el año 2021, en la llamada frontera sur, por mar y por tierra, murieron casi 2.000 personas.