CONTINÚA EL PROCESO PARA DISOLVER EL PARLAMENTO ISRAELÍ
El primer ministro israelí, Naftali Bennett, estará tomando decisiones en los próximos días para disolver el Parlamento y derrocar a su propio gobierno un año después de asumir el cargo, un proceso que desencadenará la celebración de nuevas elecciones dentro de unos meses. El proyecto de ley de disolución ha sido programado para una votación preliminar el miércoles, con una votación final que probablemente se realizará el lunes.
La coalición de Bennett había comenzado con una mayoría mínima y recientemente la perdió, lo que hizo que fuese imposible gobernar.
Una nueva elección le dará a Benjamin Netanyahu, el ex primer ministro de Israel con más años de servicio y ahora líder de la oposición, la oportunidad de regresar al poder aunque lucha contra unos cargos de corrupción. Sin embargo, su regreso está lejos de estar asegurado.
Salvo el escenario improbable de que Netanyahu u otro líder del partido pueda formar una coalición alternativa con al menos 61 escaños en el Parlamento de 120 curules, los israelíes regresarán a las urnas en el otoño por quinta vez en menos de cuatro años.
Aquí ofrecemos algunas explicaciones de la actual situación política en el país.
Israel es una democracia parlamentaria con un sistema electoral de representación proporcional. Ningún partido ha obtenido nunca los votos suficientes para obtener una mayoría absoluta en el Parlamento. Es por eso que los partidos más grandes deben formar coaliciones consiguiendo el apoyo de los movimientos políticos más pequeños que negocian para proteger sus intereses y, a menudo, terminan ejerciendo un poder desproporcionado.
Los últimos años han sido particularmente tumultuosos. Entre abril de 2019 y marzo de 2021, Israel celebró cuatro comicios que terminaron sin resultados concluyentes, con una legislatura dividida entre los partidos aliados con Netanyahu, quien fue primer ministro durante 15 años, y los que se oponen a sus intentos de permanecer en el poder.

