PAPA FRANCISCO MARCA EL FUTURO DE LA IGLESIA CON LA INVESTIDURA DE 20 NUEVOS CARDENALES
El papa Francisco marca el futuro de la Iglesia con la investidura este sábado de 20 nuevos cardenales, entre ellos el primero de Paraguay, una etapa más en la preparación de su sucesión.
El pontífice latinoamericano, de 85 años, prepara su sucesión con la “creación” de 20 nuevos cardenales, 16 de ellos con derecho a votar en el cónclave para la elección de su sucesor, destacó la agencia AFP.
La ceremonia tendrá lugar a las 04:00 pm hora local en la basílica de San Pedro en el Vaticano y deberán asistir además numerosos purpurados de todo el mundo, ya que han sido convocados para una reunión paralela e inédita de dos días el lunes y martes.
Se trata de una ocasión particular, oficialmente dedicada a la reforma de la Constitución pontificia, aprobada en marzo y en vigor desde el 5 de junio, pero que para muchos resulta una suerte de precónclave, para hacer un balance de la situación de la Iglesia y conocerse entre ellos.
Con la investidura de los nuevos purpurados, el primer papa latinoamericano de la historia propone como modelo para el trono de Pedro a religiosos sensibles a los problemas sociales, que provienen de tierras lejanas, donde la Iglesia es minoritaria o está en crecimiento.
Esos nuevos purpurados representan a la Iglesia de hoy, con una fuerte presencia en el hemisferio sur, donde vive el 80% de los católicos, subrayó el vaticanista Bernard Lecomte.
Al término de su octavo consistorio, casi uno por cada año de papado, Francisco habrá elegido 83 cardenales del total actual de 132 electores, es decir casi dos tercios.
Una cifra determinante en caso de elección del papa, ya que justamente se requiere la mayoría de dos tercios.
Fiel a su línea a favor de una Iglesia menos europea, cercana a los olvidados, el papa nacido en Argentina eligió a dos africanos y cinco asiáticos, incluidos dos indios, confirmando el auge de ese continente.
Un nombramiento emblemático es del misionero italiano Giorgio Marengo, quien trabaja en Mongolia. Será el cardenal más joven del mundo con sólo 48 años.

