PRESIDENTE DE EL SALVADOR AFIRMÓ QUE TERMINARÁ TAMBIÉN CON LA CORRUPCIÓN POLÍTICA
Nadie puede negar que El Salvador tenía, y tiene graves problemas de seguridad pública producto de las maras, pero la solución encontrada por la actual administración de Nayib Bukele fue encerrar a todos aquellos que parezcan sospechosos, ante la evidencia del porte de cara, porte de tatuajes o porte de pobreza. Todos van a parar a megacárceles, en donde los vemos rapados, corriendo descalzos, sin otra prenda que un pantalón corto y llevándose golpes de sus carceleros; también nos enteramos de boca del presidente que la comida para los privados de libertad será insuficiente, que las visitas casi inexistentes, que la defensa jurídica brillará por su ausencia y otras tantas perlas para ese collar de atropellos. Culpables e inocentes, todos juntos al paredón.
Recientemente el presidente de El Salvador afirmó que terminaría también con la corrupción política en una nueva cruzada mesiánica y mediática de las que nos tiene acostumbrado en sus shows de comunicación de gobierno de Bukele.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cumplió el 1 de junio su cuarto año de gobernar el país con la llamada guerra contra las pandillas como buque insignia para buscar la reelección en los comicios de 2024 para un periodo de cinco años más, esto a pesar de los señalamientos de que viola la Constitución.
Bukele tomó las riendas del poder Ejecutivo en El Salvador el 1 de junio de 2019, ese año el país cerró con una tasa de 38 homicidios por cada 100 mil habitantes y dio continuidad a la tendencia a la baja que venía desde 2016.
El Plan Control Territorial, exhibido por el gobierno de Bukele, como una obra maestra de la guerra urbana, hasta el momento ha revelado cinco fases: preparación, oportunidades, modernización, incursión y extracción. Las fases seis y siete siguen sin anunciarse, pero es razonable esperar que incluyan elementos destinados a contener la influencia de las pandillas dentro de los muros del sistema penitenciario.
Bukele presume de novedad: es joven, tuitero y legalizó las criptomonedas como medio de pago. Pero es también parte de una larga tradición latinoamericana conocida como continuismo, en donde el presidente de turno busca cambiar, eludir o reinterpretar la Constitución para retener el poder.
A pesar de las fundamentadas críticas a la guerra contra las pandillas en El Salvador, el ciudadano promedio está más preocupado por la seguridad pública que por el retroceso democrático o las violaciones a los derechos humanos. Según una reciente encuesta de CID Gallup, Bukele tiene una tasa de aprobación de 92%, la más alta de cualquier gobierno de la región.
Bukele consolidó una gran mayoría parlamentaria que le permite gobernar holgadamente y presentarse a la reelección, con probabilidad de triunfo, en el próximo año 2024.

