IRÁN SE INCORPORA AL CLUB DE PAÍSES PRODUCTORES DE CHIPS SEMICONDUCTORES
Irán está dando pasos hacia la adhesión al club de países productores de chips semiconductores tras lograr producir galio con una pureza del 99 %.
Los investigadores iraníes habían anunciado en agosto de 2013 que pudieron producir galio por primera vez, un metal crucial en la industria de semiconductores; con el 99 % de pureza, un logro estratégico e importante para el país.
Los expertos del Centro Académico de Educación, Cultura e Investigación de Irán extrajeron galio de la solución circulante de la instalación de alúmina Yayarm, en la provincia nororiental de Jorasán del Norte.
Aunque el anuncio de Irán sobre la producción de galio no tuvo una gran resonancia en aquel momento en los medios de comunicación extranjeros, el tema ha tenido un gran impacto ahora en medio de la escalada de la guerra comercial entre China y Estados Unidos por las exportaciones de galio y germanio, dos metales valiosos y cardinales en la producción de chips semiconductores.
El galio se utiliza en radares, dispositivos de radiocomunicación, satélites y LED, mientras que el germanio se usa en chips informáticos de alta velocidad, plásticos y aplicaciones militares, incluidos aparatos de visión nocturna, así como sensores de imágenes por satélite.
El galio se encuentra en pequeñas cantidades en los minerales de zinc y en la bauxita, y el galio metálico se produce cuando se procesa la bauxita para fabricar aluminio. Los minerales de germanio son escasos, y el germanio se produce principalmente como subproducto de la extracción de zinc y las cenizas volantes del carbón.
Irán se encuentra entre los reducidos países que poseen plantas de producción y procesamiento de zinc, bauxita, aluminio y carbón en abundancia.
La decisión de China de restringir la exportación de productos de galio y germanio, a partir del 1 de agosto, ha hecho que las empresas se apresuren a asegurarse el suministro y se han disparado los precios. El abrupto anuncio de Pekín ha provocado, además una gran preocupación en Estados Unidos y los países europeos, que han pedido diversificar suministros.

