EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS SE ENFRENTA A SU CIERRE ENTRE DISCREPANCIAS SOBRE LA AYUDA A UCRANIA
Faltan menos de 24 horas para el eventual cierre obligado del Gobierno de Estados Unidos debido a la falta de consenso en el Congreso, tanto entre los republicanos y los demócratas, como dentro de la propia bancada conservadora, sobre la estructura de gastos para el próximo año fiscal.
Las discrepancias, que vienen acumulándose durante las últimas semanas y en las que la financiación de la ayuda a Ucrania ha desempeñado un papel importante, se agudizaron este viernes, después de que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Kevin McCarthy, manifestara su oposición al proyecto de gasto provisional, herramienta conocida como CR en inglés; alcanzado en el Senado, controlado por los demócratas, que busca dar a las negociaciones más tiempo para acordar las cifras de gasto para todo el año.
En vez de ello, McCarthy instó al Senado a excluir del proyecto de gastos provisionales de siete semanas los fondos previstos para la asistencia a Kiev y evitar así un cierre del Ejecutivo. La iniciativa de la Cámara Alta propone unos 6.000 millones de dólares de ayuda a Ucrania en lugar de los 24.000 millones solicitados por la Casa Blanca.
Creo que si tuviéramos un proyecto limpio sin Ucrania en ello, probablemente podríamos ser capaces de avanzar. Creo que si el Senado incluye a Ucrania [en el proyecto] y se centra en Ucrania por encima de Estados Unidos, podría causar verdaderos problemas, remarcó el jefe de la Cámara baja del Congreso en declaraciones a la CNN. Sin embargo, señaló que la Cámara de Representantes seguirá trabajando “contrarreloj” para evitar el cierre del Gobierno.
A continuación, repasamos todo lo que tienen que saber sobre un posible cierre del Gobierno y sus consecuencias.
El cierre, shutdown, en inglés; del Gobierno estadounidense, tanto parcial como total, ocurre cuando el Congreso no logra aprobar 12 proyectos de ley que constituyen el presupuesto de gastos discrecionales para el año fiscal, que arranca cada 1 de octubre, ni tampoco alcanza un acuerdo provisional. Ello se debe a que las agencias gubernamentales tienen prohibido gastar o comprometer fondos sin contar con la luz verde de la rama legislativa del poder, que luego debe ser refrendada por el presidente.
Cuando se produce un ‘shutdown’, departamentos y agencias estatales activan sus planes de contingencia, al tiempo que se ven obligados a tomar una serie de medidas:
Detener todos los proyectos y actividades en el plazo de varias horas
Suspender a los empleados en licencias no remuneradas cuyas actividades laborales no hayan quedado exentas del cierre
Dejar de pagar a todos los empleados públicos y contratistas, tanto si están trabajando como si no
No firmar más contratos de bienes y servicios
Por otra parte, no todos los entes gubernamentales se ven afectados por el cierre, dado que los trabajadores públicos, cuyos servicios se consideran esenciales, seguirán cumpliendo con su deber sin recibir sus sueldos hasta que el Congreso llegue a un acuerdo sobre los gastos. Entre los empleados con funciones esenciales figuran, entre otros, aquellos que sirven en agencias de seguridad o velan por el control del espacio aéreo.
En caso de materializarse el cierre a partir del 1 de octubre, cientos de miles de personas dejarían de recibir sus sueldos de forma temporal o serían puestos en situación de licencia no remunerada. Durante el último ‘shutdown’, que se prolongó desde el 22 de diciembre de 2018 hasta el 25 de enero de 2019, pasando a ser el más largo en la historia del país, unos 420.000 empleados federales trabajaron sin recibir sueldos, mientras que unos 380.000 fueron enviados a permisos no remunerados.
En el ámbito de la economía, un cierre podría repercutir en el crecimiento y agravar la sensación de incertidumbre, especialmente si el ‘shutdown’ se dilata por un amplio período de tiempo, recoge CNN. Entre otros efectos negativos, figuran el crecimiento del nivel de desempleo, la disminución del producto interior bruto y el encarecimiento de créditos.
Se estima que cada semana de cierre gubernamental podría costar a la economía estadounidense unos 6.000 millones de dólares y reducir el PIB en 0,1 puntos porcentuales en el cuarto trimestre de 2023, según los pronósticos de la consultoría EY.

