ESCRITOR PALESTINO SE NIEGA A GUARDAR SILENCIO SOBRE GAZA
El escritor palestino Ahmed Abu Artema nació como refugiado en 1984, décadas después de la Nakba, la catástrofe. Su familia había sido desplazada de Al Ramla en 1948, durante la limpieza étnica de alrededor de 800.000 palestinos expulsados de sus aldeas.
Nunca pude visitar la aldea de mi familia, crecí escuchando siempre historias sobre mis abuelos antes de 1948, explica.
Solo el padre de Ahmed tuvo la oportunidad de viajar, y contó que la casa de sus padres era idéntica a las fotos, pero ahora israelíes vivían ahí.
Así creció Ahmed en Rafah, en el sur de Gaza, dentro de una familia de palestinos refugiados que siempre mencionaba las fuertes esperanzas de retornar a la comunidad.
Era un niño intelectual, solitario y su lugar favorito era la Biblioteca Municipal Pública de Rafah, donde pasaba al menos 6 horas diarias mientras otros jugaban al fútbol. Sus secciones preferidas eran poesía, literatura e historia donde aprendió a entender el mundo y la importancia de las palabras.
Cuando leía libros, me inspiraba y sentía que estaba conectando con otras culturas del mundo para entenderlo, cuenta.
Allí se convirtió en admirador del dibujante Naji al Ali, activista palestino asesinado en Londres en 1987 y creador del famoso Handala, un niño que da la espalda al observador como gesto que lo convierte en testigo de los horrores de Israel.
Pero al silencio de la biblioteca lo interrumpió entonces el estruendo de la agresión israeli.
Entre los recuerdos de la infancia, Ahmed cuenta las brutalidades israelíes durante la Primera Intifada que comenzó a finales de 1987, cuando un vehículo del Ejército israelí mató a cuatro palestinos en un automóvil. Aquello desencadenó protestas que se extendieron por Cisjordania, Gaza y Jerusalén para enfrentar a la ocupación de décadas de Israel sobre Palestina.
El Ejército entró en medio de la noche a nuestra casa y destruyeron todo lo que había, cuenta Ahmed en exclusiva con TRT Español. Intenté esconderme en un callejón, pero tuve que salir porque los gases me sofocaron, sentí que moriría ahogado.
Su padre participaba de las protestas como la mayoría de los palestinos. Ese día tuvimos mucho miedo viendo a los soldados dentro de la casa. Muchas veces Ahmed y su familia debían vivir en otros sitios durante varios días.
Ahmed cuenta que siendo un niño vio cómo los soldados israelíes acorralaban a la gente y destruían sus casas porque algunos de los residentes participaban en las actividades de resistencia de la Primera Intifada.
Las masacres en Gaza, las canciones de los revolucionarios y los libros fueron influencias importantes en mi formación, dice el escritor que busca romper el cerco mediático que enfrentan los palestinos para difundir su narrativa.

