BRASIL: LA DEMOCRACIA MÁS POBLADA DE AMÉRICA LATINA HA CULMINADO ESTE DOMINGO LA PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES MUNICIPALES

08/octubre 2024

Brasil celebró este domingo la primera vuelta de las elecciones municipales que dejan un panorama más a derecha. En la importante ciudad de Sao Paulo el candidato apoyado por Bolsonaro, actual alcalde Ricardo Nunes, va a segunda vuelta con el apoyado por Lula, Guilherme Boulos.

Brasil celebró este domingo elecciones municipales donde se medían fuerzas los candidatos apoyados por el actual gobierno de Frente Amplio de Lula-Alkmin con los apoyados por el expresidente Jair Bolsonaro. Si bien la extrema derecha obtuvo algunas posiciones, el gran ganador fue el llamado Centrao, una serie de partidos municipales, con base en caudillos locales, que se ubican a la derecha del espectro político y han ganado una fuerza cada vez más creciente en el apoyo a los gobiernos de turno, obteniendo secretarías y ministerios por la fuerza regional y la cantidad de legisladores que tienen en el Parlamento.

Aunque en algunas ciudades se va a segunda vuelta, la única capital donde el escenario abierto podría cambiar el panorama general es en São Paulo, donde Guilherme Boulos, apoyado por Lula, pasa a la segunda vuelta junto al bolsonarista Ricardo Nunes, con un empate técnico entre los dos, con el 29,05% y el 29,49% de los votos respectivamente.

En las capitales donde los alcaldes ya fueron definidos en la 1ª vuelta, el único que se alinea, aunque sea modestamente, con el gobierno de Lula-Alckmin es João Campos en Recife, mientras que al menos ocho se alinean abiertamente con Bolsonaro.

En las capitales donde se pasó a segunda vuelta, además de Sao Paulo, el Partido de los Trabajadores lo hace en apenas tres, con posibilidades de competir con el primer lugar sólo en Fortaleza.

Entre las fuerzas principales se encuentra el derechista Partido Social Democrático, PSD; que viene de apoyar el golpe contra Dilma Rousseff y tiene en su interior a miembros de otros partidos de la derecha tradicional caída en desgracia. El PSD fue el principal ganador obteniendo 878 ayuntamientos, aumentando 224 desde el año 2020.

El Movimiento Democrático Brasileño, MDB; que ha apoyado a lo largo de su historia a candidatos de todo el espectro político: lo hizo con Dilma Rousseff, luego apoyo su destitución, luego al golpista Michel Temer, posteriormente a Bolsonaro, y actualmente forma parte del gobierno de Lula. El MDB obtuvo el segundo lugar en las municipales con 844 ayuntamientos.

Luego le siguen el PP en tercer lugar con 743, el derechista União Brasil ocupa el cuarto lugar con 578, seguido por el PL con 510 ayuntamientos, aumentando 165 municipios bajo su gestión desde las últimas elecciones y Republicanos, ultraconservadores ligados a la Iglesia Universal del Reino de Dios; con 430 ayuntamientos, el doble que en 2020. El tradicional PSDB y PDT siguen hundiéndose, perdiendo 251 y 166 ayuntamientos respectivamente. El PT, por su parte, se mantiene estabilizado con 247 ayuntamientos, aumentando en 64 desde 2020. El PSOL, por ahora, no tiene ayuntamiento.

El llamado centrão se consolida en estas elecciones como la principal fuerza política municipal, ya sea en municipios pequeños o en capitales, garantizando su lugar en el actual régimen político tras el golpe institucional que tiró a Dilma Rousseff. Sin embargo, vale recordar que el centrão, partidos de derecha como PSD, MDB, PP y União Brasil, con trayectorias derivadas de la dictadura militar, aunque forman parte del gobierno de frente amplio de Lula-Alckmin, no dudan en inclinarse electoralmente hacia Bolsonaro, como es el caso del propio Nunes en Sao Paulo.

La autoproclamada extrema derecha, como el PL y los republicanos, también avanzan en las alcaldías y, desde este punto de vista, salen fortalecidas de estas elecciones. El PT siguió aumentando poco sus municipios y será muy difícil ganar alguna de las tres capitales en las que pasó a la segunda vuelta.

Al final, en la primera vuelta, la derecha, llamada centrão, sigue siendo la fuerza política fisiológica del Estado brasileño, pero con tonos más derechistas y de extrema derecha. El fortalecimiento de estos partidos junto con la extrema derecha, arrastrará consigo al eje político del país a través de los municipios, lo que conducirá a la continua profundización sistemática de la precariedad de las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora, la destrucción del medio ambiente, misoginia, patriarcado y violencia estatal contra los negros y los indígenas.