SISTEMA PERÍMETR: EL BOTÓN NUCLEAR DEL JUICIO FINAL QUE NACIÓ EN LA URSS
El sistema ‘Perímetr, índice 15E601’ fue creado en el apogeo de la Guerra Fría y es extraordinariamente secreto. Después de décadas, solo se conocen principios generales de su funcionamiento. Pero aun así, la verdad muchas veces se mezcla con la ficción.
Su apodo estadounidense ‘Dead Hand’, ‘mano muerta’; apareció en la segunda mitad del siglo XX, siendo Estados Unidos el primero en desarrollar un sistema de este tipo.
Varios detalles sobre el sistema no se conocían hasta principios de los años 1990, cuando uno de sus desarrolladores desertó a Estados Unidos. El 8 de octubre de 1993, The New York Times publicó un artículo titulado ‘Russia Has ‘Doomsday’ Machine’. Allí, por primera vez, apareció en la prensa información sobre el sistema de control de las fuerzas de misiles soviéticas.
En definitiva, es un sistema de control automático de un ataque masivo de represalia. El desarrollo de Perímetr comenzó en 1974 y entró en servicio en 1985.
Se trata de un sistema muy complejo y grande cuyos elementos fueron dispersos por todo el territorio soviético, manteniendo constantemente bajo control muchos parámetros y miles de ojivas soviéticas, aunque se necesitan solo unas 200 ojivas nucleares para destruir un país como Estados Unidos, según cálculos del Estado Mayor ruso.
El sistema recibe información de gran cantidad de sensores, analiza la intensidad de los intercambios de comunicación en la cúpula militar enemiga y la telemetría desde los puestos de las tropas de misiles estratégicos.
El Perímetr puede actuar incluso sin autorización del máximo mando militar del país, el ‘Kazbek’, cuya parte es el famoso ‘maletín nuclear’ el sistema ‘Cheguet’.
El sistema Perímetr está diseñado para garantizar la entrega de comandos de despegue de misiles a los puestos de mando ‘supervivientes’ y a las instalaciones de las Fuerzas Nucleares Estratégicas terrestres, aéreas y marítimas que el adversario no podrá destruirlos a todos.
Algunos misiles nucleares con objetivos de ataque programados seguirán operativos, ya sea en silos, lanzaderas móviles o a bordo de submarinos nucleares. Algunos bombarderos y cazas que portan misiles nucleares también escaparían del ataque enemigo.
La punta de lanza del Perímetr son los misiles balísticos que sobrevuelan distintas partes del país. Sus ojivas no portan cargas termonucleares, sino potentes transmisores que emiten señales de control a los sistemas de misiles balísticos con ojivas nucleares que no fueron destruidos.
El sistema está totalmente automatizado, el factor humano en su funcionamiento es mínimo.
¿Sigue funcionando Perímetr tras el colapso de la URSS?
Sí, Rusia todavía utiliza este sistema, pero en una forma significativamente actualizada.
¿Cuál sería el resultado de un ataque de respuesta?
Se supone que no todas las ojivas nucleares atravesarían el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos e impactarían sus objetivos programados. Pero aquellos que se abran paso por el sistema antiaéreo serían suficientes para asestar un golpe mortal al país agresor.
De acuerdo con los cálculos de expertos rusos, 200 ojivas nucleares (Rusia dispone de más de 1.500) serán suficientes para propinar un devastrador contrataque a Estados Unidos.
De esta forma llegaría el ‘día del juicio final’.

