ALEMANES ACUDEN ESTE DOMINGO A LAS URNAS PARA DEPOSITAR SU VOTO EN LAS ELECCIONES AL BUNDESTAG

23/febrero 2025

Los electores alemanes acuden este domingo a las urnas para depositar su voto en las elecciones al Bundestag, parlamento alemán; que darán lugar a un nuevo gobierno en el país.

La votación se celebra anticipadamente porque el año pasado el canciller, Olaf Scholz, destituyó al ministro alemán de Finanzas, Christian Lindner, lo que provocó el colapso de la coalición de gobierno. Scholz perdió un voto de confianza y eso impulsó la convocatoria de elecciones en el país seis meses antes de lo previsto.

Las elecciones serán cruciales para el futuro del país, ya que se celebran en un momento decisivo para Alemania. El Estado alemán se enfrenta a una grave crisis migratoria, con un nivel de delitos cometidos por inmigrantes que aumentó en un tercio en 2023.

La industria del país europeo también sigue reduciéndose, y Volkswagen, el mayor grupo automovilístico de Europa, anunció la supresión de 35.000 puestos de trabajo en todo el país.

Además de los problemas mencionados, el nuevo canciller tendrá que hacer frente a un nuevo enfriamiento de las relaciones transatlánticas. La administración Trump pretende imponer aranceles a los productos procedentes de la Unión Europea, UE; así como hacer recaer sobre Europa la carga principal del apoyo a Ucrania.

Hay cuatro partidos que tienen más posibilidades que el resto de superar de forma cómoda la barrera del 5 % de los votos y que, por lo tanto, sus respectivos líderes tengan opción de luchar por el cargo de canciller.

El partido de centro-derecha Unión Demócrata Cristiana, CDU; lidera las encuestas, con cerca del 29 %, según los últimos sondeos. El partido está representado por Friedrich Merz, que durante mucho tiempo se opuso a la excanciller Angela Merkel.

Abogado corporativo de profesión, Merz se describe como conservador en lo social y liberal en lo económico. El político ha prometido en reiteradas ocasiones bajar los impuestos empresariales, reducir la burocracia y recortar los beneficios sociales.

Bajo el liderazgo de Merz, el partido ha virado hacia posiciones más derechistas, y él mismo ha hecho declaraciones flagrantes durante la campaña, por las que se le ha llamado ‘el Trump alemán’.

Tras la Unión Demócrata Cristiana, en las encuestas se sitúa el partido de derecha Alternativa para Alemania, AfD; que gana hasta el 21% del apoyo de los alemanes. La aspirante a canciller del partido es su copresidenta, Alice Weidel, de 45 años, una economista cuya experiencia en política es un poco menor que la de sus competidores.

A diferencia de sus oponentes, Alice Weidel favorece una pronta resolución del conflicto en Ucrania y tiene grandes esperanzas en los esfuerzos de Donald Trump. La política se muestra partidaria de levantar las sanciones a Rusia y de reiniciar los gasoductos Nord Stream en lugar de los ‘vergonzosos molinos de viento’.

Además, la Alternativa para Alemania busca sacar a Alemania de la Unión Europea y la eurozona. Sin embargo, aseguró que un gobierno de AfD inicialmente intentaría reformar la Unión Europea para descartar su déficit democrático, incluso restringiendo los poderes de la Comisión Europea, a la que se refirió como un ‘Ejecutivo no electo’.

Los índices de Alternativa para Alemania han aumentado recientemente gracias al apoyo de Estados Unidos y, especialmente, de Elon Musk, que describió al partido como la única fuerza capaz de ‘salvar a Alemania’. Durante la campaña, el magnate realizó una entrevista con Weidel en X y también habló en un mitin de la Alternativa para Alemania en el que instó a luchar por un gran futuro del país europeo.

En tercer lugar en las encuestas está el Partido Socialdemócrata (SPD), que cuenta con el apoyo del 15-16% de la población, según los sondeos. La lista del SPD está encabezada por el actual canciller, Olaf Scholz, que ya ha dicho que no trabajará en el nuevo gobierno si su partido no gana. En vísperas de las elecciones, suavizó su postura expresando su intención de conservar su mandato parlamentario.

Durante su etapa en el poder, Scholz ha batido un récord, ya que su gabinete se ha convertido en el más impopular de la historia de Alemania, y la proporción de encuestados que expresan satisfacción con la gestión del canciller ha caído del 60 % a finales de 2021 a poco más del 20 % en febrero de 2025.

Durante su mandato, el canciller se ha enfrentado a varios retos a la vez. El PIB del país lleva dos años en retroceso, con una caída de 0,3 puntos en 2023 y del 0,2% en 2024.

Los expertos señalan que el modelo económico alemán centrado en la energía barata y los mercados de exportación accesibles ya no funcionan. Tras haber renunciado a los recursos energéticos rusos y enfrentarse a una competencia cada vez mayor desde 2022, la industria alemana, especialmente la automovilística, se enfrenta a recortes de producción.

A pesar de ello, el canciller Scholz niega su responsabilidad en los problemas del país.

El partido de Los Verdes, según las encuestas, podría obtener el 13-14 % del apoyo. El candidato de Los Verdes es Robert Habeck, que forma parte de la coalición gobernante y ocupa el cargo de vicecanciller y ministro de Economía y Protección Climática.

La agenda climática sigue siendo el punto central del programa de Habeck, y varias de sus iniciativas como ministro de Economía han provocado una reacción polémica. La popularidad de Habeck disminuyó cuando en 2023 inició un proyecto de ley que exigía que dos tercios de la energía de los sistemas de calefacción se consumieran a partir de fuentes renovables.

En el contexto de la recesión de la economía alemana y la amenaza de despidos masivos en el sector industrial, muchos culparon al ministro de Economía. Los Verdes están a favor de la inmigración, alegando motivos económicos en un contexto de disminución de la mano de obra. Al mismo tiempo, se muestran favorables a unas condiciones de asilo más estrictas.

En política exterior, Habeck es simpatizante de Ucrania y también ha manifestado su deseo de transferir misiles Taurus a Kiev. En medio de una nueva crisis en las relaciones transatlánticas, la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Berbok, que también es una de los líderes de Los Verdes, ha amenazado con aumentar la presión sobre Estados Unidos.

Los demás partidos apenas superan la barrera del 5 %. Entre ellos están La Izquierda, con un 7,5 %, la Alianza Sahra Wagenknecht, BSW; con un 5 %, y el Partido Democrático Libre, con un 4,5 %.

El sistema político alemán implica la formación de coaliciones de partidos que han obtenido votos suficientes para conseguir representación parlamentaria. Según las encuestas, es probable que el próximo gabinete esté encabezado por el líder de la CDU.

Aunque la Alternativa para Alemania está en segundo lugar, hay pocas posibilidades de que la formación llegue al gobierno. Los partidos alemanes tradicionales se adhieren al principio ‘Brandmauer’, ‘muro cortafuegos’ en alemán; de no cooperar con este partido.

Para una coalición bilateral, Merz puede recurrir a los partidos de Scholz y Habeck, pero el nivel de controversia entre ellos es grave, ya que el SPD pone en primer plano la agenda social y Los Verdes la climática.

Ambos puntos no están cerca del programa de los democratacristianos, como tampoco lo están los enfoques de los partidos sobre el problema migratorio.

Además, si logran entrar en el Bundestag más formaciones que superen el umbral, es posible que se necesiten también tres partidos para formar una coalición estable. Tal resultado podría poner a Merz en una posición difícil y la creación de un gobierno se prolongaría durante meses, generando incertidumbre.