TRUMP: LA PANAMEÑIZACIÓN DE VENEZUELA

29/diciembre 2025

Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.

Por: Leopoldo Puchi

En su discurso de marzo ante el Congreso, Donald Trump afirmó que Estados Unidos había construido el Canal de Panamá con su “sangre, sudor e ingenio”. Sostuvo que fue hecho “por estadounidenses, para estadounidenses” y que tuvo un “tremendo costo de sangre y dinero estadounidense”.

Recientemente, Trump utilizó el mismo lenguaje al referirse a Venezuela. En un mensaje difundido en redes sociales, aseguró que el petróleo venezolano había sido “robado” a Estados Unidos y que debía ser “devuelto”. Por su parte, Stephen Miller, ideólogo del trumpismo, afirmó que ese petróleo existía gracias al “sudor, el ingenio y el trabajo estadounidense”.

En ambos casos se repite la misma lógica y se utiliza la misma fórmula para demandar la pertenencia de propiedades ajenas.

PANAMEÑIZACIÓN

Lo que Trump parece buscar en Venezuela no es simplemente acceso a recursos ni ventajas comerciales, sino un estatus político similar al que tuvo Panamá antes de los Tratados Torrijos–Carter de 1977: un territorio formalmente soberano, pero con un Estado subordinado y zonas estratégicas bajo tutela externa. Campos petroleros y rutas comerciales quedarían, en los hechos, bajo control estadounidense.

LA ZONA DEL CANAL

Durante gran parte del siglo XX, Panamá vivió bajo ese esquema. La Zona del Canal no solo era administrada por Estados Unidos: constituía un enclave con leyes, policía y tribunales propios, y control absoluto sobre una infraestructura vital. Panamá existía, pero no decidía plenamente sobre su territorio. Ese es el modelo que hoy reaparece, actualizado, en el discurso sobre Venezuela.

MÉTAFORA

No se trata de una simple metáfora retórica. Cuando Trump habla de “recuperar” tierras, de bloquear rutas marítimas, de cerrar espacios aéreos, no está hablando de disputas comerciales, ni de arbitrajes internacionales, ni de controversias jurídicas. Tampoco se trata solo de forzar un cambio político interno, sino de instaurar un sistema de control externo sobre recursos estratégicos y flujos comerciales.

LAGO INTERIOR

La estrategia de “panameñización” expresa la reorientación de la política exterior estadounidense. Ante la competencia con China y el desgaste de guerras prolongadas, Washington le ha dado prioridad al hemisferio occidental como espacio de control. Los países del Caribe no son vistos como Estados independientes, sino como si hicieran parte de un “lago interior” estadounidense.

MILITARIZACIÓN

La magnitud del despliegue militar en el Caribe solo puede explicarse por la naturaleza de la nueva estrategia de seguridad y por los planes de panameñización de la región, que solo podrían imponerse mediante la fuerza. De ahí el bloqueo petrolero, la amenaza de una intervención directa y los anuncios de “decapitaciones” de autoridades del Estado.

CONFLICTO

El bloqueo petrolero lo que puede traer es escasez y sufrimiento para la población. Una incursión militar provocará violencia y destrucción. Ninguna de las dos vías garantiza que Washington pueda imponer un control duradero sobre el Estado venezolano. Por el contrario, estas acciones solo generarán resentimiento, resistencia y un conflicto en el que la fuerza sustituye al entendimiento.

COOPERACIÓN

El intento de panameñización de la región en lugar de traer seguridad, lo que va a hacer es profundizar la fractura entre Estados Unidos y los países que no aceptan el papel de vasallos. La nueva estrategia estadounidense no es la de una potencia que busca cooperación, sino la de un poder que es incapaz de aceptar un mundo multipolar. Es el intento de restaurar, manu militari, un orden que ya no existe.

.