EL PETRÓLEO DEL CRONY CAPITALISM
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.
Por Leopoldo Puchi
‘El ganador se queda con el botín’. Esta es la fórmula utilizada por Donald Trump para presentar su victoria del 3 de enero como un derecho sobre el petróleo venezolano. Trump no habla de reparaciones de guerra ni de reconstrucción, sino de una relación de fuerza en la que el vencedor adquiere derechos sobre las riquezas del vencido. Tras el ataque militar, fondos, intermediarios y operadores comenzaron a llegar a Venezuela para repartirse los activos: petróleo, minas, deuda, contratos y concesiones, en una especie de rebatiña.
FIEBRE DEL ORO
El New York Times publicó un reportaje sobre los hoteles de Caracas que transmitía el ambiente de una ciudad donde se había abierto un botín. El Marriott y el Cayena se convirtieron en puntos de encuentro de empresarios establecidos, intermediarios y cazadores de fortuna. En sus salones y pasillos se habla de campos petroleros, minería, privatizaciones y contratos. El ambiente recuerda a una fiebre del oro. Pocos hablan de proyectos de desarrollo y muchos buscan activos capaces de producir ganancias rápidas.
FACCIONES
A Caracas llegan también bufetes y lobbies que se disputan contratos. Vienen respaldados por los entornos de negocios de Trump, Rubio y otros círculos de Washington. En medio de episodios confusos, las tensiones entre figuras como Mauricio Claver-Carone y Richard Grenell han dejado al descubierto la pugna entre distintos intereses y facciones. En esos circuitos aparecen empresarios y operadores como Harry Sargeant III y Alejandro Betancourt.
LUCRATIVOS
Lo primero es la carrera por el petróleo. Los campos maduros que ya producen o pueden volver a producir, los brownfields, son más atractivos que los greenfields, que requieren inversión e infraestructura. Cuando esos activos se asignan sin licitaciones, el proceso abre espacio a intermediarios con acceso privilegiado. En varios de los casos señalados aparece Alejandro Betancourt, cuya intermediación habría logrado que Pacific Coast Energy obtuviera campos de PetroDelta, desplazando a una empresa venezolana y favoreciendo, según las versiones difundidas, intereses vinculados al entorno de Trump Jr. El caso ilustra el problema: la disputa se centra en capturar las rentas rápidas más que en ampliar la capacidad productiva.
LAS MINAS
El reparto alcanza también la minería. En marzo, el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, llegó a Caracas acompañado por representantes de empresas mineras para explorar las reservas venezolanas. Poco después, Trafigura tomó la comercialización del oro y dos meses más tarde, Heeney Capital y Mercuria firmaron acuerdos. Estos hechos resumen la lógica: antes de hablar de industrialización o cadenas productivas, ya entran en escena quienes vienen a buscar el mineral y comercializarlo. El subsuelo no aparece como la base de un proyecto de desarrollo, sino como un negocio de extracción.
DEUDA
Venezuela no solo tiene petróleo y minerales: tiene también una deuda que deberá renegociarse. La entrega de ese proceso, sin licitación, a la banca de inversión Centerview Partners, de la mano de Claver-Carone, resulta reveladora. Más aún cuando el monto de las obligaciones ha sido inflado hasta 240.000 millones de dólares. La deuda, que en una reconstrucción debería servir para recuperar la capacidad productiva del país, se convierte así en otro activo de la rebatiña. El petróleo se extrae del subsuelo, pero la deuda puede extraerse de los libros contables.
CRONY CAPITALISM
El concepto que mejor describe esta dinámica es crony capitalism: un capitalismo de compadrazgo en el que la proximidad al poder puede pesar más que la capacidad productiva. Pero hay algo más de fondo en el mecanismo. La economía política clásica distinguió entre producción, intercambio y renta. Marx desarrollaría después el concepto de acumulación primitiva para explicar cómo la formación del capital puede surgir de la apropiación de riquezas ya existentes mediante la fuerza, la conquista y el saqueo. En Venezuela, ambos conceptos ayudan a entender lo que pasa. El crony capitalism aporta los privilegios y los contactos. La acumulación primitiva describe la apropiación de activos ya existentes.
EMANCIPACIÓN
Trump habla de una victoria como si la derrota de Venezuela hubiera convertido sus recursos en un botín. Ahora, la riqueza venezolana se disputa en un forcejeo de facciones, una rebatiña. El asunto no es solo el despojo, sino la idea equivocada de que un país se va a desarrollar repartiendo sus activos, cuando en realidad solo puede reconstruirse si se emancipa políticamente y recupera su poder de decisión para producir y acumular riqueza dentro de sus propias fronteras. El botín puede enriquecer a quienes lo capturan, pero difícilmente reconstruirá al país que lo está perdiendo.
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