AUDIENCIA PAPAL REÚNE EN ROMA A OBISPOS VENEZOLANOS EN EL MARCO DE LA FORMACIÓN ECLESIÁSTICA MUNDIAL

11/septiembre 2026

Un centenar de prelados recién ordenados en todo el planeta concluyó un ciclo especial de capacitación mediante una audiencia concedida en el aula del sínodo. Un total de 147 obispos provenientes de los 5 continentes acudieron a la cita con el máximo jerarca para reflexionar sobre los desafíos de su misión pastoral.

De acuerdo con la información publicada por Unión Radio, la delegación de Venezuela estuvo compuesta por 5 autoridades eclesiásticas que representan a distintas circunscripciones eclesiales del territorio nacional.

Entre los asistentes figuran monseñor Alberto Castillo, obispo de Los Teques, y monseñor José Magdalento Álvarez, titular de la diócesis de Guasdualito. El episcopado criollo también contó con la participación de monseñor José Manuel León y monseñor José Dionisio Gómez, ambos obispos auxiliares de la arquidiócesis capitalina. La representación se completó con la presencia de monseñor Eliecer Rivero, quien encabeza la grey católica en la jurisdicción de San Fernando de Apure.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue descrito por monseñor José Dionisio Gómez al rememorar su intercambio directo con la máxima autoridad eclesiástica.

El prelado auxiliar expresó que ‘para mí ha sido uno de los días más grandes de mi vida porque fue una oportunidad de poderle decir ‘gracias Santo Padre por su cercanía para Caracas y Venezuela y su aporte económico por los terremotos sufridos en nuestro país’. El religioso confirmó que el santo padre recibió el mensaje con gratitud y respondió con un cordial saludo para toda la feligresía local.

Hacia el tramo final del cónclave, el Papa León XIV formuló un llamado urgente a los religiosos para consolidar un vínculo estrecho y permanente con las comunidades. El jerarca sugirió revisar los lineamientos de la encíclica ‘Magnifica Humanitas’ como herramienta analítica frente a la vertiginosa expansión de la inteligencia artificial.

Dicho documento plantea la necesidad imperiosa de salvaguardar la centralidad de la persona humana ante los acelerados procesos de automatización global.

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