NUMA MOLINA SJ: ‘ES EL MOMENTO DE ENCONTRAR LO QUE NOS UNE’
El sacerdote jesuita Numa Molina compartió una reflexión profunda sobre el proceso de reconciliación nacional en Venezuela. El clérigo destacó que el país atraviesa actualmente un momento propicio para sanar las heridas del pasado reciente. Según su visión, la propuesta de excluir el odio respaldada por Delcy Rodríguez genera un impacto tangible hoy.
Durante una entrevista en VTV, el clérigo abogó por la viabilidad del perdón entre los sectores. Para el jesuita, la sinceridad es la base fundamental que sostiene este avance hacia el encuentro entre ciudadanos. ‘Estamos en ese momento real, verdadero y sincero; yo creo en la sinceridad de este proceso’, afirmó el Padre Molina.
El sacerdote observó con esperanza cómo personas con posturas irreconciliables ahora coinciden en espacios de diálogo común. Para profundizar esta unión, instó a la población a enfocarse en las virtudes del prójimo y no en sus carencias. ‘Busquemos las cosas buenas que nos unen. En ese terreno de encuentro, debemos poner sobre la mesa lo mejor’, dijo.
Molina puntualizó que es necesario entregar los mejores sentimientos para superar la polarización que afecta a la nación. Asimismo, hizo un llamado a la empatía como herramienta fundamental para comprender las actitudes y evitar el conflicto. Explicó que la violencia es, muchas veces, el resultado directo de diversas heridas sufridas en el camino histórico.
El clérigo, que también es periodista; invitó a los venezolanos a mirar al otro desde su contexto humano para alcanzar una comprensión mutua real. Según su visión, entender que cada individuo ‘es hijo de su propia historia y ha sido herido en el camino’ es clave. Esta perspectiva es la única vía para desarmar la hostilidad y construir una base sólida de paz para el futuro.
Finalmente, reiteró que la paz duradera depende de la capacidad colectiva de reconocer lo positivo en nuestros semejantes. El camino hacia la estabilidad social requiere un esfuerzo por dejar de lado los prejuicios y fortalecer los valores. Con este mensaje, refuerza la idea de que la reconciliación no es solo un objetivo político, sino un imperativo ético.
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