COLOMBIA: ACUSACIONES DE FRAUDE POR PRECONTEO Y COMPRA DE VOTOS, CEPEDA Y DE LA ESPRIELLA IRÁN A UNA SEGUNDA VUELTA
La jornada electoral de este domingo 31 de mayo de 2026 cerró en Colombia desatando un auténtico tsunami político y geopolítico. Con el 99,87% de las mesas escrutadas, la Registraduría Nacional confirmó que el país va directo a una segunda vuelta residencial el próximo 21 de junio, en medio de un clima de extrema tensión por graves denuncias de compra de electores y un presunto fraude digital a gran escala.
El preconteo oficial otorgó el primer lugar al candidato de la derecha radical, Abelardo de la Espriella, quien arribó de primero con el 43,73% de los votos, 10,3 millones; seguido muy de cerca por Iván Cepeda, quien obtuvo el 40,91 % de los sufragios. Al no alcanzar ninguno el 50 % necesario para ganar de manera directa, ambos candidatos avanzaron oficialmente a la segunda vuelta programada para el 21 de junio. El polémico abogado, ferviente admirador de Donald Trump, ha estructurado su campaña bajo el ‘efecto Bukele’, prometiendo replicar la mano de hierro del mandatario salvadoreño contra las mafias y las guerrillas. Su discurso extremista se caracterizó por sus mítines rodeados de vidrios blindados.
Petro y Cepeda: ‘No aceptamos el preconteo’
La ráfaga informativa de la noche estalló cuando el actual presidente Gustavo Petro y su candidato, Iván Cepeda, se negaron rotundamente a reconocer los resultados oficiales del preconteo, acusando a la empresa operadora del sistema de montar un monumental fraude digital. La indignación del sector es total debido a que todas las encuestas previas y los analistas daban como el ganador indiscutible a Iván Cepeda, quien contaba con todo el pueblo a su favor y un arrastre popular masivo en las calles.
Cepeda y el presidente Petro impugnaron la jornada denunciando formalmente graves delitos electorales que empañan el cierre de las votaciones:
– Sabotaje con el cambio de centros electorales: Cepeda acusó de frente un plan maquiavélico de la Registraduría ejecutado a última hora con la modificación de los centros de votación de los electores. Esta jugada sucia fue diseñada para desorientar a la masa votante del pueblo en las zonas más vulnerables y evitar que ejercieran su derecho, alterando el resultado en beneficio de la ultraderecha.
– El ‘Gemeleo’ de 850.000 cédulas: El oficialismo alertó sobre un desfase criminal de casi un millón de votos flotando de forma ilegal en la plataforma, asegurando que se inyectaron “cédulas gemelas” en los servidores para inflar artificialmente los números de la derecha.
– Compra de votos ‘a punta de whisky y fusil’: Petro denunció que mafias organizadas operaron impunemente en regiones clave comprando la conciencia de los electores con fajos de dinero en efectivo y bajo amenazas de muerte, registrándose ya las primeras capturas en flagrancia.
El desplome del uribismo
Más allá de las denuncias de trampa, el tablero político colombiano sufrió un vuelco histórico. La senadora Paloma Valencia, la heredera designada por Álvaro Uribe, sufrió una derrota humillante al quedar aplastada en el tercer lugar con un pírrico 6,9% de los votos. Este resultado marca el acta de defunción del uribismo clásico, evidenciando que el electorado conservador prefirió radicalizarse hacia la mano de hierro de De la Espriella, el nuevo giro de la derecha que se amolda a una nueva cara más adaptable a los gustos del gobierno de Trump.
En una movida de última hora, Valencia anunció que se alinea de inmediato con De la Espriella para conformar un bloque único de derecha y frenar el avance de Cepeda en el balotaje del 21 de junio. Colombia amanece fracturada en dos mitades perfectas, y lo que viene será una guerra total por cada acta de votación.
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