LA RECONSTRUCCIÓN COMO PRETEXTO
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.
Por Leopoldo Puchi
Mientras continúan las labores de rescate por el terremoto, el aeropuerto de Maiquetía y el puerto de La Guaira se han convertido en la principal puerta de entrada de aviones militares, helicópteros, buques de guerra y marines estadounidenses. La magnitud de la emergencia explica una operación extraordinaria. Pero también hay que preguntarse qué pasará cuando termine el rescate y comience la reconstrucción. ¿Qué harán entonces en Venezuela todas esas fuerzas militares?
PARAGUAS
Esta interrogante es todavía más importante porque el despliegue no comenzó con el terremoto, sino que forma parte de una secuencia iniciada con el ataque militar y los bombardeos del 3 de enero. Posteriormente vinieron los ejercicios militares en Caracas y, más tarde, el lanzamiento de un misil dentro del territorio venezolano. La presencia militar tras el terremoto se inscribe en estos hechos previos. La diferencia es que, esta vez, el despliegue militar quedó bajo el paraguas de la legitimidad que acompaña a toda operación de rescate.
MULTIPLICADOR
En las estrategias militares existe un concepto llamado “multiplicador de fuerza”, que se refiere a los factores o tácticas que permiten aumentar la capacidad operativa de una fuerza sin incrementar proporcionalmente sus recursos. En el terreno político, una operación humanitaria de gran escala puede cumplir una función semejante. La ayuda no sustituye la acción militar, pero puede abrirle camino y darle legitimidad política.
DECISIONES
Eso es precisamente lo que se plantea en el caso venezolano. La emergencia provocada por el terremoto requirió ayuda para las labores de rescate, pero también puede actuar como un “multiplicador de fuerza” al abrir el camino a la presencia militar estadounidense en infraestructuras estratégicas. Al concluir la emergencia y comenzar la reconstrucción, la decisión política será si se desmonta la posición militar que la catástrofe permitió establecer.
DIMENSIÓN
La dimensión del despliegue militar estadounidense plantea una interrogante que va más allá de la emergencia. La cuestión es si un despliegue militar extranjero de esa magnitud era indispensable para atender la emergencia y si funciones que la fuerza armada venezolana podía ejercer por sí misma requerían una participación militar extranjera de tal alcance.
AEROPUERTO
Los aeropuertos y los puertos no son únicamente instalaciones de transporte. Son infraestructuras estratégicas desde las que se articula buena parte del control logístico del territorio. Por eso, el asunto no se limita a la ayuda humanitaria. El control operativo de esas infraestructuras no es un asunto meramente técnico. A través de ellas, el Estado ejerce una parte esencial de su autoridad sobre el acceso al territorio nacional.
RECONSTRUCCIÓN
La fase de rescate tiene, por definición, un horizonte limitado. La reconstrucción, en cambio, puede prolongarse durante meses o años. Lo que comienzó como una respuesta a la emergencia puede funcionar como el pretexto para mantener una presencia militar prolongada en infraestructuras estratégicas. Es decir, como cobertura política para establecer una estructura de tutela sobre Venezuela.
PETRÓLEO
En el caso venezolano, la permanencia de una fuerza militar extranjera adquiere una dimensión aún mayor por la importancia de sus recursos naturales. Para la administración Trump, el control de esos recursos es un asunto prioritario. Desde el 3 de enero, Washington ha vinculado explícitamente la intervención militar en Venezuela con su riqueza petrolera y minera y con el control de los ingresos derivados de su explotación. Además, la importancia estratégica de Venezuela no reside solo en el aprovechamiento de sus riquezas, sino en la dimensión geopolítica que implica controlar esos recursos.
HASTA CUÁNDO
Nadie puede objetar la necesidad de salvar vidas ni de la reconstrucción. El problema aparece cuando las fuerzas militares que llegan para atender una emergencia permanecen una vez que esta ha terminado. Por eso, la cuestión decisiva es cuánto tiempo permanecerán las fuerzas estadounidenses en Venezuela. Esa será la verdadera medida para saber si el terremoto fue únicamente una catástrofe natural o si la emergencia que provocó terminará siendo utilizada como cabeza de playa para expandir una estructura permanente de control militar.
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