ACTRIZ SUSAN SARANDON ES ARRESTADA JUNTO A CIENTOS DE ACTIVISTAS POR PROTESTAR CONTRA EL GENOCIDA NETANYAHU DURANTE SU DISCURSO EN LA ONU

27/septiembre 2026

Midtown Manhattan y los perímetros de seguridad de las Naciones Unidas se transformaron este jueves en el escenario de una masiva y encendida manifestación de repudio civil, concluyendo con un saldo de más de cien personas arrestadas por las fuerzas del orden público. La movilización popular, coordinada de forma simultánea por diferentes organizaciones defensores de los derechos humanos, así como el Movimiento de Jóvenes Palestinos y la organización progresista judía Jewish Voice for Peace, se desplegó a lo largo de la calle cuarenta y dos con el propósito explícito de cercar los accesos principales a la sede internacional en el preciso instante en que el primer ministro de Israel, el genocida Benjamin Netanyahu, comparecía ante el plenario de la 81ª Asamblea General de la ONU. Con banderas palestinas, tambores y pancartas que exigían la inmediata ejecución de la orden de captura internacional vigente contra el mandatario sionista, miles de ciudadanos neoyorquinos denunciaron la complicidad financiera de la administración de Washington ante el genocidio perpetrado en la Franja de Gaza.

La contundencia de las protestas callejeras fue interceptada por la intervención directa del Departamento de Policía de Nueva York, cuerpo de seguridad que desplegó barricadas móviles e inició una serie de detenciones masivas bajo cargos de conducta desordenada luego de que centenares de manifestantes ejecutaran un plantón pacífico que paralizó por completo el tránsito vehicular en las avenidas adyacentes al complejo multilateral. De acuerdo con los balances técnicos provistos por las autoridades locales, un total de ciento tres personas fueron reseñadas y trasladadas a los centros de detención temporal, destacando que el operativo policial no distinguió jerarquías civiles al procesar e incluyó el arresto en plena vía pública de reconocidas figuras públicas norteamericanas, entre quienes se encontraban la oscarizada actriz y hoy activista y defensora de la opresión de Palestina, Susan Sarandon, la comediante Hannah Einbinder, el concejal municipal Chi Ossé y la candidata demócrata al Congreso, Darializa Ávila Chevalier quienes salieron a protestar ante la indiferencia y complicidad con el asesino de guerra, Benjamin Netanyahu.

– El quiebre de la narrativa oficial ante el repudio global

Para el análisis clínico de la mesa de redacción internacional, la magnitud del asedio civil en las calles operó en perfecta sincronía con el definitivo aislamiento diplomático que Netanyahu sufrió en el interior del hemiciclo de las Naciones Unidas. Al subir al podio de oradores para intentar justificar las masacres de sus tropas en Medio Oriente, el líder israelí tuvo que pronunciar su alocución ante un desierto de asientos vacíos, producto del retiro masivo de decenas de comitivas oficiales y delegaciones de setenta y siete países que abandonaron el recinto parlamentario en señal de repudio histórico. Tras ser esposada por los oficiales y luciendo una kufiyya tradicional sobre sus hombros, la actriz Susan Sarandon declaró ante las cámaras de televisión que constituye una responsabilidad ética ineludible alzar la voz contra el exterminio financiado con los impuestos de los contribuyentes estadounidenses, catalogando como una burla jurídica que los organismos internacionales otorguen tribuna a un dirigente sobre el cual pesa un dictamen de captura por crímenes de lesa humanidad emitido por la Corte Penal Internacional.

Mientras las organizaciones comunitarias reportaban la liberación paulatina de los activistas procesados durante la madrugada, las manifestaciones continuaban replicándose en puntos estratégicos de la geografía neoyorquina como Times Square, donde el descontento popular ratificó el profundo quiebre de la matriz de opinión pública dentro del territorio norteamericano de cara al cierre de la cumbre presidencial. Con este histórico y rudo portazo mediático, civil y diplomático propinado en el corazón financiero de Occidente, el asfalto informativo demuestra que las narrativas oficiales que pretenden invisibilizar las masacres en Gaza enfrentan una impugnación total, forzando a los ciudadanos del mundo a sostener una vigilia permanente que sitúa el respeto a los derechos humanos por encima de cualquier inmunidad corporativa o alianza geopolítica.

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