EN PROPIA PUERTA: EUROPA PIERDE A LOS 3 SOCIOS QUE LA HICIERON RICA
La Unión Europea está perdiendo, uno tras otro, los pilares que sostuvieron su bienestar durante décadas.
Tras volverse dependiente de China, Rusia y Estados Unidos en comercio, energía y seguridad, el bloque comunitario ha tensado sus relaciones con los tres y, en la práctica, está marcando un triplete geopolítico, aunque, al parecer, en su propia portería.
– Rusia: adiós a la energía barata
La energía se ha convertido en uno de los mayores lastres para Europa. Según la Agencia Internacional de la Energía, las industrias de la Unión Europea que más energía consumen pagan por la electricidad aproximadamente el doble que en Estados Unidos y más de un 50 % más que en China. Además, de acuerdo con Eurostat, el 57 % de la energía del bloque es importada. Solo desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, las importaciones de combustibles fósiles le han costado a la Unión Europea más de 100.000 millones de euros adicionales, según la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
Sin embargo, la crisis energética había empezado antes. La decisión de la Unión Europea de renunciar a los hidrocarburos rusos baratos y la imposibilidad de recibir gas directamente por el gasoducto Nord Stream, volado en el 2022, ya la habían desatado. La escalada en Oriente Medio disparó después los precios del petróleo y del gas.
– Mientras Bruselas rechaza el diésel ruso y negocia con Pekín sin grandes resultados, Washington coloca la defensa del ‘Viejo Continente’ en el cuarto lugar de su lista.
En este contexto, numerosos políticos europeos abogan por retomar las importaciones de recursos energéticos procedentes de Rusia. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, denunció que la política de sanciones antirrusas de Bruselas demuestra la ingenuidad del liderazgo político de la Unión Europea, mientras presidente ruso Vladímir Putin y el mandatario estadounidense Donald Trump sí velan por sus naciones. En este sentido, advirtió que la Unión Europea terminará repostando diésel estadounidense caro que, en realidad, será de origen ruso.
La misma visión se refleja en la oposición alemana. El partido de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht, BSW; junto a la formación de derecha Alternativa para Alemania, AfD; exige el fin del embargo a los recursos energéticos rusos y pretende someter el asunto a votación. Así, tras el acuerdo entre Putin y Trump, la vice-jefa parlamentaria de la BSW, Claudia Wittig, sentenció: ‘Alemania también necesita un acuerdo de diésel con Rusia’.
– China: un socio cada vez más dominante
En el frente comercial con Pekín los problemas se acumulan. Las importaciones procedentes de China crecieron un 45 % en 5 años, mientras las exportaciones europeas caían. El déficit comercial roza ya los 1.000 millones de euros diarios y ha aumentado otro 10 % desde comienzos de año.
Este año, por primera vez, los 27 miembros de la Unión Europea registran un déficit comercial con el país asiático, mientras más de la mitad de la industria europea afronta la competencia de Pekín.
En materias primas la dependencia es aún mayor. Europa compra a China cerca del 98 % de sus tierras raras, e incluso lo que adquiere en otros países suele pasar antes por plantas de procesamiento chinas. Pekín ya demostró que sabe sacarle partido: respondió a los aranceles de Trump con controles a la exportación.
En junio, los líderes de la Unión Europea encargaron a la Comisión Europea arrancar a Pekín concesiones reales antes de octubre, con la amenaza de medidas duras si no lo lograba. El resultado fue modesto. Tras las negociaciones del 8 y 9 de octubre en Pekín, China solo se comprometió a ‘moderar’ sus exportaciones de autos híbridos y a seguir facilitando las licencias para exportar tierras raras.
– Estados Unidos: un protector que pasa la factura
La dependencia más cara de Europa es la militar. En la cumbre de La Haya del 2025, los aliados se comprometieron a elevar el gasto en defensa y seguridad al 5 % del PIB para el 2035, del cual el 3,5 % debe ir a necesidades militares básicas. La meta queda lejos: según Janes, el gasto militar básico medio de los miembros de la OTAN sin contar a Estados Unidos apenas pasó del 2,2 % del PIB en el 2025 al 2,4 % en el 2026.
El nuevo listón tendrá que cubrirse con deuda, en un momento en que endeudarse en Europa sale bastante más caro que en el 2022 y la capacidad financiera de cada país es muy distinta. A la vez, los europeos han asumido casi por completo el apoyo a Ucrania desde que Trump recortó la ayuda estadounidense a Kiev.
Según el SIPRI, los miembros europeos de la OTAN aumentaron sus importaciones de armas un 143 % en el período 2021-2025 respecto al quinquenio anterior, y el 58 % llegó de Estados Unidos, sobre todo cazas y sistemas de defensa antiaérea de largo alcance. Hasta la ayuda a Kiev se ha convertido en un pedido para la industria estadounidense. Con el programa PURL, los aliados compran armas estadounidenses para Ucrania y Washington se queda con un recargo del 10 %, como reconoció el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El cambio de prioridades también se nota en las palabras de Washington. El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, afirmó en el Foro de Seguridad de Varsovia que la defensa de Europa ocupa apenas el cuarto lugar entre las prioridades estadounidenses, por detrás de la protección del propio territorio, el hemisferio occidental y la región del Pacífico.
– ¿Qué le espera a Europa?
Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil de Bangladés, declaró a Actualidad RT que el futuro de la Unión Europea es extremadamente incierto. ‘Europa se enfrenta a una perspectiva creciente de un futuro en el que será completamente irrelevante política, militar y económicamente para el mundo’, afirmó. Entre los factores que alimentan esta tendencia, el analista señaló la desindustrialización, los problemas del mercado laboral, la inflación y otras dificultades que, según él, ‘se desarrollan en un escenario que se acelera rápidamente’.
Simons se muestra pesimista sobre la posibilidad de revertir esta tendencia. ‘No veo cómo se podría revertir la situación, porque creo que el punto de inflexión ya se ha alcanzado. Y a partir de ahora solo irá cuesta abajo’, vaticinó.
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