MILES DE PERSONAS SE MANIFIESTAN EN PERÚ A PESAR DE LA BRUTAL REPRESIÓN GOLPISTA QUE LLEVA MÁS DE 63 MUERTOS
Dina, asesina, el pueblo te repudia, fue el clamor de miles de peruanos en Lima. Más de 11 mil policías fueron desplegados. Los enfrentamientos fueron constantes y hubo un incendio en edificio del centro En medio de esos choques, en la noche se desató un gran incendio en un viejo inmueble del Centro Histórico, cerca de la céntrica Plaza San Martín. Los vecinos del lugar tuvieron que evacuar sólo con las pertenencias entre sus brazos. Había desesperación.
Tres muertes más se sumaron a la negra lista de la represión: en Macusani, en la región de Puno, la campesina Sonia Aguilar falleció el miércoles de un balazo en la cabeza, disparado por la policía y Salomón Valenzuela recibió un impacto de bala en el tórax y otro hombre de 30 años murió por disparo de arma de fuego y 18 más resultaron heridos en Arequipa.
No habrá democracia, no habrá paz, si la señora Boluarte no escucha al pueblo que exige su renuncia, declaró el secretario general de la CGTP, Gerónimo López, quien exigió, al igual que los miles de manifestantes, no solo la renuncia de la presidenta sino también la del titular del Congreso, el ultraderechista general José Williams, acusado de violaciones a los derechos humanos contra campesinos en los años 80, a quien le tocaría remplazarla.
Uno de los factores decisivos del golpe de Estado fue la eventualidad de aplicar un programa de aristas progresivas que favorecían a las clases trabajadoras y populares. Por ello, en cuanto se produjo la asonada antidemocrática, la embajadora de Estados Unidos en Perú y el propio secretario de Estado estadounidense respaldaron a Dina Boluarte.

