SIGUEN APARECIENDO DOCUMENTOS CLASIFICADOS ADICIONALES EN EL GARAGE DE LA RESIDENCIA DE BIDEN EN DELAWARE
El presidente de EE.UU. se pronunció este jueves sobre el hallazgo de nuevos documentos clasificados de su época como vicepresidente en el garaje de su residencia en Wilmington, en el estado de Delaware donde tiene guardado su auto Corvette.
Según la versión de los republicanos, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha sido cómplice en un esquema que lleva mucho tiempo en operación para sacarle provecho a su posición mediante acuerdos cuestionables por todo el mundo ideados por su hijo, Hunter Biden.
Los miembros del Partido Republicano del Comité de Vigilancia de la Cámara de Representantes le exigieron el miércoles al Departamento del Tesoro información sobre las transacciones bancarias de la familia Biden. Además, en un informe previo sobre los Biden cuyo propósito era sentar las bases para las audiencias que planean llevar a cabo, aseguraron tener evidencia que demuestra que de manera deliberada y en repetidas ocasiones se ha engañado al pueblo estadounidense, aprovechado el poder Ejecutivo para beneficio personal, usado el poder del gobierno para obstruir la investigación y más.
La verdadera historia de Hunter Biden es compleja y en aspectos importantes muy distinta del relato propuesto por los republicanos, pero no deja de ser preocupante a su modo.
Después de que su padre se convirtió en vicepresidente, Hunter Biden, abogado de 52 años que estudió en la Universidad Yale, forjó relaciones de negocios con intereses extranjeros que le redituaron millones de dólares, generaron cuestionamientos sobre su intención de aprovechar el apellido de su familia, causaron alarma entre los funcionarios de gobierno por los posibles conflictos de interés y les dieron a los republicanos un motivo para atacar a su padre durante años.
Y tras la muerte de su hermano, Beau, en 2015, Hunter cayó en una espiral de adicciones y comportamientos sórdidos y autodestructivos, reseña The New York Times.
Ahora se mantiene sobrio y ya no está involucrado en negocios en el extranjero. Es una presencia visible en la vida de su padre, su hija mayor se casó en la Casa Blanca en noviembre y él asistió a una cena oficial el mes pasado.
Pero sus penurias siguen en primer plano en Washington tanto en lo legal como en lo político.
David C. Weiss, fiscal federal de Delaware, está por decidir si presentará contra Hunter Biden cargos derivados de acciones realizadas durante sus años de más tribulaciones.
Los investigadores han examinado documentos e interrogado testigos en relación con sus actividades de negocios en el extranjero. Esas actividades incluyen su participación en el consejo de administración de Burisma, empresa ucraniana de energía dirigida por un oligarca a quien investigaban en esa época por corrupción, un puesto que Hunter aceptó cuando su padre, en carácter de vicepresidente, se encargaba de la política del gobierno de Obama en Ucrania.
También está su participación accionaria en una empresa china y un proyecto fallido con un magnate chino que había cortejado a estadounidenses de ambos partidos con buenas conexiones, en un momento dado le dio a Hunter Biden un gran diamante como regalo pero que más tarde fue detenido por las autoridades chinas.
Los investigadores también han buscado información sobre las interacciones entre los socios comerciales de Hunter Biden y su padre.
Pero Weiss, según dicen personas enteradas de la investigación, parece estar concentrado en un conjunto de posibles cargos de menor impacto político derivados de no haber presentado a tiempo sus declaraciones fiscales correspondientes a 2016 y 2017, así como por la posibilidad de que haya incluido deducciones indebidas por al menos 30.000 dólares en gastos de negocios.
También se dice que Weiss está considerando la posibilidad de acusar a Hunter Biden, quien ha reconocido abiertamente sus años de batalla con las drogas y el alcohol, de mentir en un formulario del gobierno estadounidense que llenó para comprar un revólver en 2018. En el formato respondió que no utilizaba drogas, declaración que los fiscales quizá puedan refutar con base en su comportamiento errático y posibles testimonios de testigos sobre su uso de drogas aproximadamente en ese periodo.
Weiss, un fiscal federal experimentado, fue designado fiscal federal en 2017 por el entonces presidente Donald Trump. El fiscal general Merrick Garland lo mantuvo en el cargo después de que Joe Biden asumió la presidencia para evitar rumores de interferencia política en la investigación. El Departamento de Justicia le otorgó facultades a Weiss para decidir si es conveniente presentar cargos y tomará la decisión en cualquier momento.
Los abogados de Hunter Biden argumentaron ante los fiscales que el departamento considera los posibles cargos tan reducidos que, aun si los fiscales creen que pueden demostrarlos, son del tipo que casi siempre se resuelven mediante acciones de lo civil sin presentar cargos penales.
Independientemente de lo que decida el departamento, los republicanos que ahora controlan la Cámara de Representantes pretenden intensificar el escrutinio a Hunter Biden a fin de causarle daño a su padre justo cuando se prepara para la posible contienda por su reelección en 2024.

