EL EX-MANDATARIO DE BRASIL JAIR BOLSONARO ATERRIZÓ ESTE JUEVES EN BRASILIA EN UN VUELO COMERCIAL DESDE ORLANDO, FLORIDA
Su llegada se produce tres meses después de que viajase a Estados Unidos, lo que evitó que colocase la banda presidencial a Luiz Inácio Lula da Silva, su mayor enemigo político. También es la primera vez que pisa suelo brasileño desde los violentos ataques a la sede de los tres poderes por hordas de bolsonaristas, el pasado 8 de enero.
La Policía reforzó la seguridad del aeropuerto para la llegada del ultraderechista, quien sigue sin reconocer su derrota. Decenas de seguidores, que cantaron el himno de Brasil, y periodistas le esperaron en la terminal, pero por seguridad Bolsonaro no salió por la puerta principal.
El expresidente acudió directamente a la sede del Partido Liberal (PL) -formación a la que se unió hace poco más de un año para presentarse a las elecciones- donde participó en un evento a puerta cerrada. “Vamos a por esa gente que por ahora y por poco tiempo está en el poder, ellos no van a poder hacer lo que quieren con nuestra nación”, dijo ante sus seguidores, según informa O Globo.
Durante los 89 días que estuvo en Orlando, Bolsonaro se hospedó en casa del exluchador de artes marciales mixtas brasileño José Aldo da Silva. El expresidente estuvo acompañado durante las primeras semanas de su mujer, Michelle, quien volvió a Brasil a finales de enero junto a Laura, la hija del matrimonio.
En Orlando, Bolsonaro, que también estuvo rodeado de un importante equipo de asesores, realizó pocas apariciones públicas y se limitó a participar en algunos eventos políticos conservadores.
Bolsonaro perdió su inmunidad el 1 de enero y tendrá que hacer frente a las investigaciones contra él en diferentes instancias judiciales, entre ellas una por supuestamente incitar los ataques del 8 de enero. El ultraderechista podría ser inhabilitarlo políticamente o acusado en un proceso penal.
Otra de las polémicas más sonadas que deberá gestionar es el caso de las lujosas joyas valoradas en más de tres millones de dólares, que la monarquía de Arabia Saudita le regaló a Bolsonaro y a su esposa durante su mandato, y que se intentaron introducir en el país de forma ilegal. La Policía Federal convocó al ultraderechista para declarar el próximo 5 de abril.

