MARILYN MONROE: MÍTICA DESPUÉS DE MUERTA
A 64 años de su fallecimiento, Marilyn Monroe continúa atrayendo con su particular embrujo a cientos de millones de personas en todo el mundo, aún aquellas que ni siquiera habían nacido al momento de su trágica muerte por una sobredosis de barbitúricos, según la versión oficial, el 5 de agosto de 1962. Desde su prematura desaparición, se tornó en un glamoroso icono mediático. Quedó de lado la verdadera historia de una niña que consiguió sobrevivir a una infancia durísima, para convertirse en una actriz del Hollywood dorado. A una vida marcada por una constante inestabilidad emocional, se unió una muerte a los 36 años no esclarecida del todo. Norma Jeane Mortenson, que así era su verdadero nombre, nació el 1° de junio de 1926 en Los Ángeles. Sus padres acababan de separarse cuando la madre supo que estaba embarazada. Desde su nacimiento, la pequeña Norma fue dando tumbos entre distintos hogares, cuidada por tutores o instituciones sociales, pues su madre, aquejada de problemas psiquiátricos, no pudo hacerse cargo de ella. A los 16 años, cuando los tutores con los que vivía tuvieron que mudarse, debía entrar en un orfanato y para evitarlo decidió casarse. Un año después, cuando Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial, su marido, James Dougherty, se enroló en la marina. Norma se trasladó a vivir con su suegra y empezó a trabajar en una fábrica de municiones. En aquellos tiempos un fotógrafo descubrió su belleza y la introdujo en el mundo de las modelos, algo que a su marido no le gustó. Al regresar de la guerra, no consentiría que su esposa viviera su propia vida, pero ella no aceptó las prohibiciones y en 1946 pidió el divorcio.
Su carrera cinematográfica empezó con un contrato como extra con la Twenty Century Fox. Ya entonces empezó a llamarse Marilyn Monroe. Empezaba así una carrera, con apariciones en filmes que pasaron sin pena ni gloria y compartiendo cartel con nombres como los Hermanos Marx y Bette Davis.
1953 fue un año importante. Además de aparecer en la primera portada de la revista Playboy, protagonizó una película que se convertiría en un clásico del género musical, Los caballeros las prefieren rubias, estelarizando con Jane Russell. Un año después volvía a casarse, esta vez con el jugador de beisbol Joe DiMaggio. Su matrimonio duró escasos meses. Siempre deseó mostrar que era algo más que una cara bonita, pero a pesar de haber ingresado en el prestigioso Actors Studio, directores y productores siguieron apostando por la rentabilidad que producía su imagen sexy. Puede que buscando ese lado más intelectual, se casa en 1956 con el dramaturgo Arthur Miller, cuyo mundo no encajó con la hermosa actriz, de la cual se separó en 1961. Aún casada con Miller, hizo otro intento por reconducir su carrera, creando su propia productora, con la que filmó ‘El príncipe y la corista’ en el año 1957, con Laurence Olivier. En los años siguientes, a pesar de protagonizar títulos tan míticos, como Una Eva y dos Adanes en el año 1959, de Billy Wilder; se convirtió en una pesadilla para directores y actores. Llegaba tarde, muchas veces bajo los efectos de las pastillas tranquilizantes o del alcohol.
El 5 de agosto del año 1962, su ama de llaves la encontró sin vida. Tenía apenas 36 años. Los informes policiales fueron algo confusos, lo que provocó las sospechas de que, más que suicidarse con barbitúricos, había sido asesinada. El hecho de que en los últimos tiempos corrieron rumores de romance entre la actriz y Robert Kennedy e incluso con su hermano, el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy, hicieron sobrevolar esta tesis del asesinato. Su imagen, eternamente joven, se convertiría con el tiempo en un icono de aquel tiempo de esplendor y su rostro fue, y aún es, un rentable gancho publicitario.
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