CHINA DESAFÍA SIGILOSAMENTE EL PODERÍO MILITAR DE ESTADOS UNIDOS
Estados Unidos mantiene su posición predominante en el poderío militar mundial gracias a su elevado presupuesto de defensa, su experiencia y su extensa red de alianzas internacionales. Sin embargo, China no se ha quedado atrás. Pekín ha avanzado en la modernización de sus fuerzas armadas y en el desarrollo de sistemas de armamento cada vez más sofisticados, con lo que ha reducido la brecha tecnológica entre ambas potencias e incluso ha alcanzado o superado a Washington en determinadas áreas.
En 2015, el Ejército Popular de Liberación, EPL; chino ya contaba con las fuerzas permanentes más grandes del mundo, pero buena parte de su equipamiento se consideraba obsoleto. Entonces, los analistas occidentales consideraban sus capacidades militares con un retraso de aproximadamente dos décadas respecto a las estadounidenses. En pocos años eso ha cambiado de manera radical: el EPL ha experimentado una transformación extraordinaria, dejando atrás la antigua imagen de fuerzas armadas que priorizaban la cantidad sobre la calidad del armamento, y se ha convertido en una fuerza más moderna, tecnológicamente avanzada y preparada para operar en distintos escenarios.
Según un informe del Departamento de Defensa estadounidense sobre el poder militar de China, la modernización del EPL es uno de los procesos de transformación militar en tiempos de paz más rápidos de la historia reciente.
El documento identifica ámbitos en los que el desarrollo chino plantea dificultades para las fuerzas estadounidenses, desde la capacidad industrial necesaria para construir buques de guerra hasta los misiles capaces de amenazar instalaciones y unidades militares a grandes distancias. No obstante, las diferencias entre ambos países también dependen de factores como la experiencia operativa, la logística y la capacidad de desplegar fuerzas lejos de sus territorios.
– Flota y poderío naval
La Armada del Ejército Popular de Liberación, PLAN, por sus siglas en inglés; es uno de los principales pilares del crecimiento militar chino. Alrededor del 70 % de los buques de guerra chinos fueron botados después de 2010, frente a aproximadamente una cuarta parte de los estadounidenses. Estos datos reflejan la renovación de la flota de Pekín, cuyos buques incorporan diseños y materiales que, según la Oficina de Inteligencia Naval de Estados Unidos, pueden ser comparables a los de las embarcaciones estadounidenses.
El informe también estima que la Armada china opera cerca de 395 buques de combate, mientras que la estadounidense cuenta con aproximadamente 295. A esa diferencia numérica se suma una importante ventaja industrial: los astilleros chinos producen buques de guerra a un ritmo que, según análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, CSIS; supera la producción conjunta de los astilleros navales estadounidenses. Una evaluación de 2024 de la Oficina de Inteligencia Naval estimó que la capacidad industrial china de construcción naval, medida en tonelaje bruto, era aproximadamente 230 veces superior a la de Estados Unidos.
– Tecnología y arsenal de misiles
El desarrollo de las fuerzas de misiles convencionales y nucleares es otro de los componentes fundamentales de la modernización militar china. La Fuerza de Cohetes del Ejército Popular de Liberación, PLARF; reorganizada a partir del Segundo Cuerpo de Artillería en 2015, ha experimentado una expansión que el Departamento de Defensa ha descrito como ‘la expansión y diversificación más rápida de su arsenal nuclear en su historia’. Paralelamente, Pekín ha desarrollado una amplia variedad de misiles convencionales destinados a atacar objetivos terrestres, navales y estratégicos a diferentes distancias.
De acuerdo con las estimaciones citadas, China posee más de 2.000 misiles balísticos y de crucero de lanzamiento terrestre, con alcances de entre 500 y 5.500 kilómetros. Entre los sistemas destacados figura el DF-21D, Dongfeng-21D; conocido como el ‘asesino de portaaviones’. Se trata de un misil balístico de alcance medio diseñado para atacar buques en movimiento mediante una ojiva maniobrable.
Otro sistema relevante es el DF-27, Dongfeng-27; cuyo alcance se estima entre 5.000 y 8.000 kilómetros y cuya velocidad puede superar varias veces la del sonido. Dependiendo del punto de lanzamiento y de la trayectoria, este misil podría amenazar objetivos situados en Guam, Alaska, Hawái e incluso territorio continental de Estados Unidos.
En el ámbito nuclear, el informe citado estima que China dispone de unas 600 ojivas y proyecta que su arsenal podría superar las 1.000 para 2030 y alcanzar potencialmente las 1.500 para 2035 si se mantienen las tendencias de producción actuales.
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