‘RESPICE POLUM’: MIRAR HACIA EL NORTE

05/octubre 2026

Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.

Por Leopoldo Puchi

En 1903, Colombia perdió el Departamento de Panamá. La separación se produjo con intervención de Estados Unidos y apoyo de sectores panameños. Theodore Roosevelt envió a sus costas barcos de guerra, entre ellos el USS Nashville. Detrás estaba el interés de Washington por construir y controlar el canal interoceánico.

Desde entonces, la política exterior colombiana tiene algo del síndrome de Estocolmo. De aquella derrota no surgió una política orientada a recuperar autonomía. Al contrario, la potencia intervencionista pasó a ocupar el lugar de una Estrella Polar que orientaría la política exterior colombiana.

LA ESTRELLA POLAR

Ante la derrota sufrida, el Estado colombiano optó por el silencio institucional sobre lo ocurrido y relegó el tema en nombre del pragmatismo económico. En ese contexto, Marco Fidel Suárez acuñó la expresión Respice Polum, que significa “mirar hacia la estrella Polar”. Suárez planteaba orientar la política exterior hacia Estados Unidos. Consideraba que la derrota había dejado en evidencia la vulnerabilidad militar y el aislamiento del país. Sostenía que Colombia necesitaba capital, infraestructura y acceso a los mercados. Alinearse con el gigante del norte aparecía como la vía para atraer inversiones.

EL PRAGMATISMO

La idea del Respice Polum no tuvo un apoyo unánime. Como era natural, en el Congreso hubo un debate intenso sobre el rumbo que debía tomar el país. Quienes defendían la alineación con Estados Unidos apelaban al pragmatismo. Sostenían que era la opción más realista ante al poderío de Washington. Otros sectores cuestionaban esa posición y advertían que la relación no podía construirse a costa de la soberanía nacional. La discusión se hizo más fuerte durante el debate sobre el tratado Urrutia-Thomson. Al final, se impuso la línea favorable a Estados Unidos. Con el tiempo comenzaron a hacerse visibles los costos de esa orientación para los intereses del país.

LA DEPENDENCIA

En el marco del Respice Polum, la relación con Estados Unidos adquirió un inmenso peso en las decisiones económicas, diplomáticas y militares del país. El acceso al mercado estadounidense y a sus créditos tuvo también un costo social. La alineación con Estados Unidos llegó también a los asuntos militares internacionales. Durante la Guerra Fría, Colombia envió tropas a Corea bajo mando estadounidense, expresión de una “subordinación consentida”.

LAS ÉLITES

Juan Gabriel Tokatlian ha señalado que la dependencia de Washington no fue simplemente impuesta desde el exterior. También fue asumida de manera deliberada por las élites colombianas, que encontraron ventajas en esa relación y terminaron vinculando sus intereses con los de Estados Unidos. Luis Dallanegra Pedraza la define como una “inserción racional dependiente”, una subordinación que las élites consideraban necesaria porque les proporcionaba protección y beneficios económicos y políticos.

POR ‘INVITACIÓN’

La relación alcanzó otro nivel cuando Estados Unidos comenzó a participar de manera más directa en asuntos internos de Colombia. Arlene Tickner llamó a este fenómeno “intervención por invitación”. La expresión destaca que fueron gobiernos colombianos los que solicitaron asistencia y participación estadounidense en asuntos de seguridad. Inicialmente, fue la lucha contra la insurgencia social. Luego, la guerra contra las drogas amplió ese espacio de intervención.

RESPICE SIMILIA

Pasaron varias décadas antes de que desde el gobierno comenzara a cuestionarse la orientación de mirar hacia el norte. A finales de los años sesenta, Alfonso López Michelsen propuso otro rumbo con el Respice Similia, mirar hacia los semejantes. Buscaba ampliar las relaciones con América Latina y el Caribe y recuperar autonomía en la política exterior.

La búsqueda de mayor autonomía fue adquiriendo con el tiempo un significado más amplio en Colombia y en América Latina. El no alineamiento fue ganando espacio en la conciencia política y social y se relacionó con la construcción de un mundo multipolar.

HECHIZO

En su momento, el silencio sobre la pérdida de Panamá y la doctrina del Respice Polom funcionaron como una especie de hechizo político, una ilusión de prosperidad. En la práctica, esa orientación significó el abandono de la soberanía nacional, dependencia económica, profundización de la conflictividad social y una violencia cruenta prolongada durante años. Hoy, la Estrella Polar sigue allí, tentadora, con un brillo que oculta un abismo.

.