NETANYAHU PRETENDE USAR A TÜRKIYE COMO UNA VENTAJA ELECTORAL ANTE DESAPROBACIÓN DE 60%

26/agosto 2026

A dos meses de los comicios para formar Gobierno, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu intenta convertir la tensión contra Türkiye en un tema de campaña y el reciente bombardeo a una base siria, perpetrado el 18 de agosto pasado, entró en esa estrategia para sumar votos.

La campaña electoral de Netanyahu encontró en Ankara a su adversario central. El Likud, partido del aliado de Donald Trump, podría perder un tercio de sus escaños en la Knesset, y las encuestas recientes sobre la gestión del jefe de Gobierno sionista registran una desaprobación cercana al 60 %, con un respaldo que se ubica entre el 31 % y el 38 %. Esa urgencia electoral, según sus críticos, explica la nueva centralidad de Ankara en el discurso guerrerista del Gobierno.

Analistas y opositores identifican ahí una apuesta deliberada. Convertir a Türkiye en amenaza externa le permite a Netanyahu hablar de seguridad, desviar la atención de una guerra sin victoria decisiva y presentarse como el único capaz de contener la expansión turca en Siria.

Israel sufrió una derrota estratégica ante Irán, al que agredió el 28 de febrero pasado junto con los Estados Unidos. Días después, el 2 de marzo, agredió a Líbano. De entonces a la fecha ha asesinado a 4.350 libaneses y provocó 12.310 lesionados, e invadió el sur. A pesar de ahogar en sangre a la nación de los cedros, el sionismo no ha conseguido derrotar al movimiento de resistencia libanesa Hezbolá.

La primera pieza visible de esa mecánica de Netanyahu de generar un nuevo enemigo fue una valla del Likud, instalada sobre una autopista de Tel Aviv. Mostró al presidente turco Recep Tayip Erdogan junto al antiguo líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jameneí, asesinado por Israel y Estados Unidos; al secretario general de Hezbolá, Naim Qassem y al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con el lema ‘Quieren que Netanyahu pierda… ¡No dejen que ganen!’.

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