ORO DE LONDRES: LA CARTA MARCADA
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador, analista político e Internacionalista Leopoldo Puchi.
Por Leopoldo Puchi
En las bóvedas del Banco de Inglaterra hay treinta toneladas de oro venezolano retenidas. En 2019, John Bolton gestionó con el Gobierno británico el bloqueo de esas reservas, como parte de la estrategia de Trump para forzar un cambio de gobierno en Venezuela. Ahora se ha anunciado que serán utilizadas para la reconstrucción del país. Los lingotes serían convertidos en fondos depositados en cuentas del Tesoro estadounidense.
ILUSIONISMO
La decisión de utilizar las reservas venezolanas para la reconstrucción tiene algo de ilusionismo. Como en los trucos de magia, la atención se pone sobre el oro que vuelve a estar disponible. Pero el brillo del oro esconde una carta marcada: Venezuela recupera el activo, pero no recupera plenamente el poder de decisión. La disposición de los fondos queda sujeta a las instrucciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
LA GESTIÓN
El ataque militar del 3 de enero fue solo el comienzo. Después de tomar el control, Washington necesita que el país derrotado funcione. Un país sin producción, sin servicios y con instituciones paralizadas se convierte en un problema para quien está al mando. La doctrina estadounidense de operaciones de estabilización contempla precisamente las fases que vienen después de la acción militar inicial. La recuperación económica forma parte de ese proceso, junto con la transición política.
LOS MANUALES
El manual doctrinal que guía estas fases es el Joint Publication 3-07, Stability Operations del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Allí, la recuperación económica forma parte de las operaciones de estabilización. Incluye la reparación de infraestructuras y la reconstrucción de instituciones económicas. La economía tiene que ponerse en marcha. Y quien controla ese proceso decide sobre el futuro del país.
ZANZÍBAR
La dominación colonial ha adoptado formas distintas a lo largo de la historia. En algunos países, la potencia extranjera gobernaba directamente. En otros, dejaba a las autoridades locales y se reservaba las decisiones más importantes. Hubo también casos en los que el poder colonial pasó a controlar las finanzas y las rentas públicas sin eliminar la autoridad formal del gobierno local. Zanzíbar fue uno de ellos: la administración local conservó competencias, mientras el control británico se extendió a las finanzas y a buena parte de los ingresos públicos.
REPÚBLICA DOMINICANA
Estados Unidos ya había utilizado antes el control de los ingresos como instrumento de poder en el Caribe. En la República Dominicana, a comienzos del siglo XX, Washington asumió el control de las aduanas y de la recaudación para garantizar el pago de la deuda. Pero el caso venezolano va más allá del control de una aduana. Se trata de los ingresos que generan el petróleo y la minería, cuyo uso queda sometido a condiciones establecidas desde Washington.
DECISIONES
Aquí aparece la palabra tutela. No como nombre jurídico de un protectorado, sino como una forma de describir la relación que empieza a conformarse. Puede haber un gobierno venezolano y funcionarios venezolanos mientras las decisiones sobre los recursos que sostienen al Estado quedan condicionadas desde el exterior.
DETRÁS DEL ORO
La continuidad de la intervención y de la tutela estadounidense difícilmente puede sostenerse si la economía del país no funciona. Desde esta óptica, Venezuela tiene que producir, sus servicios deben funcionar y sus instituciones deben ser capaces de administrar el nuevo orden. La recuperación cumple una función política: crea las condiciones para que las ventajas obtenidas por Estados Unidos con la intervención militar puedan mantenerse en el tiempo. Por eso, detrás del oro de Londres hay mucho más que el destino de unos lingotes. El asunto es si un país puede reconstruirse de verdad cuando otro Estado decide sobre los recursos que le pertenecen.
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