LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PROVOCA UN GRAVE E HISTÓRICO ESCÁNDALO EN LA UNIVERSIDAD MÁS GRANDE DE AMÉRICA LATINA
La Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM; quedó envuelta en un grave escándalo luego de que se demostrara que los estudiantes realizaron múltiples trampas para aprobar el examen de ingreso, el cual por primera vez en más de un siglo se realizó en línea.
Una investigación del diario Milenio reveló que, durante la prueba, hubo aspirantes que escondieron teléfonos celulares, tabletas o un segundo monitor fuera del ángulo de la cámara para consultar respuestas a plataformas de Inteligencia Artificial.
También usaron cámaras de 360 grados que giraban a 180 grados para que solo enfocara al aspirante mientras otra persona resolvía el examen frente a la computadora; otros estudiantes usaron audífonos ocultos para que amigos o familiares buscaran y dictaran las respuestas.
Además, en redes sociales se publicaron tutoriales que explicaban cómo vulnerar la seguridad del sistema e, incluso, los primeros que hicieron la prueba luego vendieron el examen, con respuestas incluidas, a otros aspirantes, por precios que rondaban los 50.000 pesos, 2.850 dólares.
El resultado fue que se registraron puntajes inusualmente altos. En promedio, cada año, entre el 8 % y 9 % de los aspirantes obtenía un puntaje de más de 100 aciertos en un examen que contiene 120 preguntas. Ahora fue del 30 %.
– ¿Y el prestigio?
Fundada en 1910, la UNAM es una de las instituciones educativas con mayor prestigio de América Latina y también la más grande de la región, con una matrícula de más de 370.000 alumnos.
Cada año, alrededor de 150.000 estudiantes realizan el examen de ingreso a alguna licenciatura, pero la UNAM solo tiene un cupo de 50.000 nuevas plazas, por lo que únicamente entran quienes obtienen las mejores calificaciones.
En 2026, la prueba se realizó del 23 de mayo al 10 de junio y, por primera vez en la historia, se llevó a cabo de manera virtual, lo que terminó con la tradición anual de aspirantes que peregrinaban nerviosos a alguna sede universitaria para poner a prueba sus conocimientos.
Sin embargo, el sábado pasado la UNAM sorprendió al anunciar que suspendía el proceso de ingreso y que se crearía una comisión de expertos que revisarían las anomalías denunciadas en redes sociales y medios de comunicación.
Desde ese día, la polémica terminó de estallar y sumió en una fuerte crisis a la UNAM, que se ha replicado con protestas de docentes y estudiantes que quedaron fuera de la selección y que advierten que queda en entredicho la credibilidad de la institución por no haber podido contratar un servicio eficiente que garantizara la seguridad del ‘software’.
– ¿Cómo fue el examen?
Para la realización de la prueba, la UNAM contrató a Territorium Life, una empresa a la que le pagó 41 millones de pesos, unos 2,3 millones de dólares; para aplicar un sistema de Inteligencia Artificial que supuestamente supervisaría los exámenes mediante reconocimiento facial, validación continua de identidad, monitoreo con inteligencia artificial, bloqueo de aplicaciones externas y protección de reactivos.
Para hacer el examen, los aspirantes debían descargar el Navegador Seguro solo en su computadora, ya que no se podían usar celulares, tabletas u otros dispositivos. El día de la prueba podían utilizar lápiz, goma, sacapuntas y dos hojas blancas, pero en cuanto terminaran debían destruir todo el material. Otro requisito era que estuvieran solos y sentados de tal manera que la cámara los visualizara en todo momento.
Pero nada de ello sirvió. A principios de julio, la UNAM reconoció las primeras irregularidades con la venta de exámenes y anunció el inicio de una causa penal, pero ello no frenó el proceso. De hecho, el 17 de julio se publicó la lista de los estudiantes que habían aprobado y tenían su lugar en alguna carrera.
La celebración de los alumnos aceptados fue breve, ya que la semana pasada la universidad informó que se suspendía por completo el trámite de admisión y que el rector, Leonardo Lomelí Vanegas, convocaba a un grupo de expertos que realizaría un informe sobre las irregularidades detectadas.
Para ese momento, ya se habían multiplicado las protestas de estudiantes que no lograron entrar a la UNAM y exigen que se repita el examen sin trampas, así como que no vuelva a realizarse en línea sino presencial, ya que los sistemas de Inteligencia Artificial son totalmente vulnerables.
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