UN FANTASMA RECORRE ESTADOS UNIDOS: EL FANTASMA DEL COMUNISMO (III Y FINAL)
Por considerarlo de interés para los lectores de la Revista Diplomática publicamos un artículo de nuestro colaborador e Internacionalista Sergio Rodríguez Gelfenstein.
Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein
En las semanas anteriores, dimos a conocer la preocupación de Trump por lo que considera una “amenaza grave” para todo el sistema gubernamental estadounidense. Al referirse a los enemigos del sistema sin temor a dudas, los definió como marxistas y dijo que lo que estaban haciendo era “comunismo, socialismo, desviaciones marxistas que partían de una premisa opuesta a la de Estados Unidos” por lo que hizo un llamado a oponerse a esa tendencia y a combatirlos no sólo en términos electorales. En este marco, apeló a los estadounidenses para “evitar la locura y desatar el sentido común contra el comunismo”, llamando a los ciudadanos a despertar “ahora que los bárbaros están a las puertas”.
Es evidente que una fuerte agitación estremece el escenario político estadounidense comenzando a mostrar una cara interna que expone estos movimientos y que son la explicación de la furibunda reacción de Trump y sus adláteres. La semana pasada hablamos de eso. Ahora expondremos algunas manifestaciones externas del fenómeno.
En primera instancia y en el orden táctico, Trump encara una preocupación por las cifras que señalan las encuestas y que apuntan a la derrota electoral de los republicanos y de él mismo en las elecciones de noviembre. Tiene una disyuntiva que no ha podido resolver: su ego no le permite aceptar que fue derrotado por Irán en el Asia Occidental y todavía sueña con propinarle una derrota a Teherán que los obligue a capitular.
Mientras que, el otro lado del dilema muestra que la continuación de la guerra conduce al aumento del precio de la gasolina y una mayor inflación que afecta al elector estadounidense y que podría señalar el curso de los comicios. Es sabido que a la opinión pública de Estados Unidos le importa poco que su gobierno asesine ciudadanos en cualquier parte del mundo, las grandes movilizaciones contra la guerra de Vietnam no se produjeron por los centenares de miles de vietnamitas victimizados, sometidos a bombardeos con armas químicas y mutilados sino por la gran cantidad de estadounidenses muertos. Por eso, la nueva modalidad implementada se ha orientado a ocultar o minimizar sus muertos en acciones bélicas ilegales.
La opinión pública de Estados Unidos sí es sensible a esto y tampoco soporta que su bolsillo sea afectado. Ambas cosas están sucediendo. Trump necesita responder, el problema es que no sabe cómo hacerlo. Irán sí lo sabe. En el léxico político de Estados Unidos existe el término “Sorpresa de octubre” que hace referencia a un evento noticioso inesperado o deliberado que ocurre justo antes de las elecciones y que se relaciona con acciones o escándalos de último minuto diseñados para influir de forma decisiva en el resultado electoral. Su origen se remonta a 1972 cuando se produjo un anuncio de última hora sobre el fin de la Guerra de Vietnam a escasos días de las elecciones que mantuvieron a Richard Nixon en la Casa Blanca.
Y también ocurrió en 1980, el protagonista fue Irán. Ante la inminente liberación de los rehenes estadounidenses en Teherán, durante la campaña entre Jimmy Carter y Ronald Reagan, los asesores de este último negociaron en secreto con Irán para retrasar la liberación hasta después de las elecciones y asegurar la derrota de Carter. Los persas aceptaron.
Fue una respuesta a la Doctrina Carter que enunciaba que cualquier intento de una fuerza extranjera por controlar el golfo Pérsico sería considerado un ataque a los intereses vitales de Estados Unidos y se repelería, si fuera necesario, con fuerza militar.
En las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 1980 Reagan le ganó a Carter. Los acuerdos de Argel entre Estados Unidos e Irán con mediación argelina se firmaron el 19 de enero de 1981 es decir el día antes de la toma de posesión de Reagan y unos dos meses y medio después de las elecciones. Los 52 rehenes fueron puestos en libertad al día siguiente 20 de enero de 1981 apenas unos minutos después de la toma de posesión de Reagan. Así, sin moverse del Asia Occidental, Irán le propinó una derrota al presidente de Estados Unidos.
Ahora, en preparación de una “Sorpresa de Octubre” que revierta la desastrosa situación electoral de los republicanos, el Pentágono elabora planes para atacar a Cuba para lo cual ha desplegado en el Caribe un enorme contingente militar encabezado por la 101 División Aerotransportada. Como siempre Estados Unidos necesita justificar sus acciones ante su estupidizada opinión pública que cree todo lo que le dicen, para lo cual ha elaborado informes que vinculan a Cuba con organizaciones y figuras progresistas estadounidenses entre ellas Black Lives Matter, Antifa, Zohran Mamdani y Karen Bass alcaldesa de los Ángeles, entre otros, ¿entienden ahora amigos lectores cómo se relaciona la diatriba anticomunista de Trump y Rubio con la dinámica electoral interna de Estados Unidos y su política expansionista en todo el mundo y en especial en América Latina y el Caribe?
Pero Irán también tiene su “Sorpresa de octubre”. No le van a dar una victoria a Trump. Me parece que van a prolongar la guerra, por lo menos hasta después de noviembre. Ya derrotaron a Trump militar y diplomáticamente, ahora lo van a derrotar en el campo político y electoral. Una vez que eso ocurra, se acelerará la debacle MAGA y republicana.
Como una manera de responder y justificar su accionar, la ultra derecha fascista de Estados Unidos ha convocado a la creación de una “Internacional Fascista” que rebasa las tradicionales agrupaciones internacionales de derecha como la Internacional Socialista (IS), la Internacional Demócrata de Centro (IDC-CDI) y la Unión Internacional Demócrata (IDU). La nueva cofradía convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio, reunió a ministros de más de 60 países en Washington el 16 de julio pasado para coordinar una ofensiva internacional contra el movimiento popular y las fuerzas de izquierda.
La iniciativa se centra en el intercambio de inteligencia, el seguimiento de redes de financiamiento y la coordinación policial para frenar las actividades de grupos de izquierda. En los hechos, en América Latina se trata de revivir el Plan Cóndor con la diferencia que aquella fue una red secreta de terrorismo de Estado y coordinación represiva creada por las dictaduras del Cono Sur en la década de 1970 con el apoyo logístico e inteligencia de Estados Unidos.
Y ahora es una organización abierta que se ha propuesto la represión y la persecución de las fuerzas de izquierda como una forma de reagrupar a los seguidores del anticomunismo y revivir el fascismo y el nazismo como opciones políticas que niegan la democracia, reconocen el supremacismo racial, buscan culpables a sus fracasos en las minorías y se proponen la expansión territorial de sus ideas a través de la guerra y el exterminio de las poblaciones. Junto a Rubio, los líderes sionistas y los neonazis ucranianos están jugando un papel protagónico que le da contexto y carácter a sus objetivos
Esta convocatoria se enmarca en la nueva estrategia antiterrorista firmada por Trump en mayo, que en el caso de Estados Unidos puso el foco en grupos que la Casa Blanca describe como”antiestadounidenses, anarquistas o asociados con Antifa” El encuentro también refleja un cambio de prioridades en la política de seguridad nacional de la administración Trump.
Mientras durante las últimas dos décadas la lucha antiterrorista estuvo concentrada principalmente en organizaciones yihadistas como Al Qaeda o Estado Islámico, la Casa Blanca busca ahora instalar como prioridad la violencia política de inspiración ideológica de izquierda.
El vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott afirmó que el evento se organizó porque el terrorismo de extrema izquierda es “una vieja amenaza que resurge con fuertes vínculos transnacionales y nuevas convergencias” y agregó que: “Dado que esta amenaza no se ha abordado adecuadamente en el pasado, cada intervención, designación o programa de asistencia en materia de seguridad crea un efecto multiplicador que refuerza las contramedidas tanto a nivel nacional como internacional”.
En este marco, Estados Unidos está haciendo desaparecer a la democracia representativa como sistema político válido en la región porque ya no le sirve como modelo de control de los pueblos. Como lo ha reivindicado el propio Trump, Washington utilizando todo tipo de herramientas ha definido a su favor las elecciones en Honduras, Chile, Colombia, Perú y las parlamentarias de Argentina y se preparan para hacer lo mismo en Brasil. En Venezuela no pudieron y recurrieron a la intervención militar directa para transformar al país en un protectorado.
Las fuerzas populares de América Latina y el Caribe deben tomar nota de esta situación, reorganizarse, reagruparse y prepararse para esta nueva ofensiva de la derecha que ahora se manifiesta como necesidad de supervivencia imperial cuando recibe potentes golpes militares, económicos, políticos y diplomáticos en Asia Occidental, Ucrania, China y África.
Los pueblos sabrán reponerse y responder. Así fue en las primeras décadas del siglo XIX y en las últimas del XX. Emergieron líderes que fueron capaces de conducir a sus naciones a la victoria…y así será nuevamente…por la razón o la fuerza.
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